jueves, 28 de abril de 2011



Sentimiento de ciego



Creo en lo que aprecio como en lo que no aprecio, en lo que siento como en lo dejo de sentir. Creo en el susurro de voces como creo en la sinfonía de sus silencios, tanto en lo que me dan al pasar como lo que me niegan al parar. Creo en el azul y en el verde del mismo modo que creo en el negro y el gris. Creo, sí, creo. Creo con tanta fuerza en lo que sé que me espera, como lo creí cuando pasó después de tanta espera. Créeme que creo, y soy gustoso de creer. Creo en la sencillez aun menos brillante tanto como creo en la dificultad más turbia; y creo, claro que creo en las tinieblas aun con los ojos abiertos, como creo en el sol aun con los ojos cerrados. Creo en el desatino y la desgracia con tanto lamento como creo en el acierto y la felicidad que disfruto imaginándome a mí. Creo en la vida tanto como creo en su muerte, creo en los que me ven como en los que no me ven. Yo, creo, y sin esfuerzo, créeme que creo, cómo no voy a creer en lo que creo. Tú eres parte de mi imaginación y sin embargo creo en ti, créeme tú como yo creo en la luz aunque no la veo.
Creo, sí, creo...


Mián Ros (quedan reservados todos los derechos sin permiso del autor)

viernes, 15 de abril de 2011


Esta semana he respirado profundamente justo en el momento que he terminado el cuento que estaba escribiendo. Y me he dicho: ya está, colorín colorado... 184 páginas que dormirán un mes, más o menos, para luego volver a ellas con fuerza y empezar su corrección. Siento no poderos revelar el título definitivo; si bien creo que dejaré el primero con el que arranqué desde la primera línea (ya que no he encontrado otro mejor, por el momento; este me gusta).


Y la verdad, tengo que confesar que el vacío que siente uno cuando escribe la palabra FIN, después de tantos días batallando con los personajes (confieso que terminas encariñándote de ellos), es tremendamente fabuloso.


¿Y ahora qué? Pues nada, a por otra novela que tengo a medias y pausada en un archivo de Word. Alguno seguramente la recordará, es aquella que ya mencioné en alguna entrada del blog, en la que mi querida amiga Maco, la joven milanesa, tiene un arduo camino por delante y a la que me debo a partir de este momento hasta que su historia quede resuelta por completo.


Bueno, y eso es todo, al menos por esta semana. Os dejo con otro de esos micros que se escurren de mi cabeza en los ratos que las novelas hacen su pequeño descanso.


Feliz semana a todos.


Letras

Uno

Dos

Tres

Cuatro

Cinco...

Letras, sé que son letras...

¡Malditas letras!

Mián Ros

(A veces sólo vemos lo que queremos ver y no lo que debiéramos)


* * * * * * * *


Mián Ros (Quedan reservados todos los derechos sin permiso del autor)

domingo, 10 de abril de 2011

Desesperanza

Desesperanza (microrrelato)



Llegará el día que no habrá día.

Llegará una noche que no habrá noche.

Llegará un tiempo que no habrá tiempo.

¿Entonces?... Tampoco habrá entonces.


* * * * *

(La Nada engullirá al Todo)


Mián Ros (Quedan reservados todos los derechos sin permiso del autor)