martes, 22 de noviembre de 2011


La Claridad, de ojos tan luminosos como cotillas, ha vuelto a entrar por mi ventana aun sin llamarla, y ha curioseado las superficies de casi todo lo que pende en el pequeño recinto de paredes "goteladas" que suele recorrer mi mirada tan a menudo. Lo ha hecho con prudencia (astuta y vieja claridad), pero la he visto, y me ha despertado con el roce de sus manos brillantes. Y, aun cuando los ecos del último rif de la guitarra de Fito no han abandonado mi cabeza desde ayer, no sé cómo ni por qué, ha hecho que me levante, me duche, desayune y me siente, dispuesto frente al ordenador como si la propia máquina me hubiese llamado; estoy seguro de que no lo hizo, pero a veces tengo la sensación que estoy equivocado y sí que lo hace, me llama, en su idioma sutil y atrayente; no me preguntéis desde cuando tengo el don de entender esta regla que mantenemos ambos, pero es así. Y heme aquí, enfrentado a la página en blanco que todo escritor conoce bien, como si fuera un pariente cercano que viviera al otro lado de la casa.
"Buenos días Mián Ros", me suelta al verme frente a ella; además de limpia esta página en blanco es educada y paciente, y espera que la cuide y la dote de emociones y vida, que la vista con frases para no sentirse desnuda ante ti, lector.
No obstante, la miro y no sé el vestido que he de escoger esta vez; ¿acaso mi musa se ha ausentado unas horas? Debería, sí; también tiene derecho a hacerlo; es domingo y todo el mundo necesita descansar, aunque seas diosa o musa... creo que yo también me ausentaré.
Descansa musa mía, quizá mañana tengamos más trabajo que ayer...

Mián Ros (20-09-2009) (Quedan reservados todos los derechos sin permiso del autor)

8 comentarios:

AMBAR dijo...

Hola Jovencito.
Parece que todo llega y todo pasa, esa es la vida, trabajar y descansar todo es necesario, queda vigilante que las musas no duermen llegan en cualquier momento, así que alerta, otro día vuelvo a visitaros a tí, y a las musas.
Un abrazo.
Ambar.

Begoña dijo...

Cuando las neuronas echan humo no hay remedio que dejarlas descansar.
Saludos

Susana Terrados dijo...

Mi querido amigo, es que la haces trabajar demsiado y es mejor que descanse un poco para que no caiga enferma. Por lo menos tienes musa en quien confiar, algunos nos conformamos con dejarnos llevar.
Aprovecha y descansa tu también. Un besote.

Maribel dijo...

Te aseguro que mis musas llevan muuuucho tiempo de vacaciones. Por lo visto trabajaron demasiado durante una determinada temporada y ahora se han esfumado. Lo mejor es no forzar las situaciones, volverán, sin ninguna duda. Fíjate que, sin estar, te han inspirado para escribir este texto tan hermoso.

Un abrazo.

MiánRos dijo...

Hola Ambar,

Todo un halago lo de jovencito, gracias, ja,ja,ja.
Vuelve cuando quieras, aquí estaré yo (y mi musa, si se atreve a salir), para recibir a cuantos vengan.

Otro abrazo para ti,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Así es, Begoña,

Un pequeño refrigerio y de nuevo a las andadas.
Saludos, y gracias por venir.

Mián Ros

MiánRos dijo...

Eso quisiera yo, Susana, sacar el mayor partido de esta malandrina, pero ni siquiera soy tan cacique como para someterla a tanto trabajo; a veces se ausenta sin motivo y ni siquiera me ofrece una explicación a su llegada, ella es así. La tenga muy consentida je,je,je.

Besos,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola Maribel,

Las musas van y vienen, eso es cierto. Aunque pongo en duda que lleves mucho sin musas porque los textos más recientes que he leído en tus bloggs son fabulosos. Este mío en concreto ya tiene unos añitos, entonces no tenía musa en nónima fija, quizá era eventual y hacía por aquel entonces lo que le daba la gana; a veces llegué a pensar que no volvería jamás, ja,ja,ja.

Un abrazo,
Mián Ros