martes, 8 de marzo de 2011

Nunca fuimos a Katmandú de Lola Mariné


La verdad que ha sido un contraste grande; hace unas semanas terminaba de leer El castillo en el aire, de Diana Wynne Jones: genios, lámparas maravillosas y demonios (un giro de tuerca más a Las Mil y una noches) que nada tenía que ver con el cambio de género que me esperaba encima del montón de novelas que tengo apiladas en taciturna espera. Y esa novela no era otra que, Nunca fuimos a Katmandú de la escritora, Lola Mariné.

Poco a poco me fui olvidando del mundo fantástico y la chifladura de misterios que rodearon a Abdullah, el mercader de alfombras, y me enrolé en una historia actual, real, y pronto estaba dando vueltas por Barcelona junto a cinco mujeres, todas ellas protagonistas, escuchando sus propios desvelos, atendiendo a todo lo que estaban dispuestas a contarme.

Me dispuse cómodamente, como lo hace el Psicólogo en su butaca cuando se dispone a escuchar a sus pacientes. Y ahí fueron llegando, en cascada: alegrías, penas, miedos y recelos que incomodaban a estas cinco mujeres incrustadas en el mundanal trasiego de su día a día, enganchadas a esto que llamamos, incomprensiblemente, “vivir”.

Y capitulo tras capítulo fue pasando todo rápidamente como una de esas tardes en la que llamas por teléfono a tus queridos amigos de la infancia, los reúnes (vaticinando una velada feliz), y como suele ocurrir en estas reuniones, “chispeantemente”, entre risas y ruido de cristales, surge (de manera amena y sencilla), vivencias que inundan la reunión con pedacitos del pasado; momentos que el corazón se niega a olvidar: olores, miradas, músicas, sentimientos. Y con esa misma camaradería que sientes con tus amigos, va cayendo el tiempo de lectura de esta historia, un sinfín de instantes donde, en algunos momentos de la novela, te sientes identificado.
Vidas normales y corrientes pero singulares, así es el mundo que rodea a Laura, a Elena, a Gloria, a Ruth y a Teresa porque así lo quiso plasmar su autora en esta obra; en cada una de ellas, palpitos diferentes. Mujeres valientes con un vínculo en común: ser felices allá donde estén y con quien estén.

Nunca fuimos a Katmandú es la primera novela de la autora y, sin embargo, he de confesar, que me ha sorprendido gratamente. Es de esperar que esta escritora novel, que empieza a perfilar de manera clara y concisa su propia historia literaria, tenga una pródiga trayectoria en el sector. Una novela muy recomendable.


Sobre la autora: Lola Mariné.

Nací en Barcelona, pronto me trasladé a Madrid para cumplir mi sueño de ser actriz. Viví con intensidad la “movida madrileña” y sobreviví en el mundo del teatro y el doblaje durante veinte años, después regresé a Barcelona y me licencié en Psicología. Un reencuentro con amigas de la infancia me hizo recordar que en el colegio yo era "la escritora", y fue así como comprendí que mi verdadera pasión era escribir, y que a eso quería dedicar el resto de mi vida.


Sinopsis de la novela: Nunca fuimos a Katmandú.

A Laura le cuesta despertarse los domingos, y ahora todavía más. Acaba de cumplir cincuenta años y su vida transcurre demasiado tranquila desde su separación. Elena es su más íntima amiga desde la infancia y su contrapunto: mujer fuerte y vehemente, se pone al mundo por montera; Gloria no tiene nada en común con ninguna de las dos: es superficial y esclava de las apariencias, no obstante, las tres, acabarán siendo grandes amigas. También Teresa, una mujer humilde y trabajadora dispuesta a todo para hacer realidad el sueño de su hija, y Ruth, una jovencita idealista y rebelde, forman parte de este mosaico de mujeres de hoy, independientes y urbanas que viven y trabajan en la Barcelona actual.

Cada una de ellas cuenta con una historia propia y una singular forma de comprender la vida y de disfrutarla. Pero sus caminos se han cruzado y entre ellas surge una profunda complicidad que las ayudará a enfrentarse a sus propios miedos, a sus problemas,... y a compartir experiencias inolvidables.

Una historia fresca y actual protagonizada por mujeres que se enfrentan a sus diferentes destinos. Un retrato de las relaciones humanas en nuestra sociedad.
Blogs de la autora:
. Gatos por los tejados
. Nunca fuimos a Katmandú


6 comentarios:

Maribel dijo...

Preciosa reseña, seguro que Lola se quedará encantada. Y muy bonito el montaje con la portada del libro. Eres un artista.

Un abrazo.

María dijo...

Muy bonito, sí señor.
Lola es muy afortunada, sí señor.
Enhorabuena a los dos. Besos

Lola Mariné dijo...

Muchas gracias, Mián.
Un hermosa reseña en un dia muy especial para todas las mujeres.
¡Ah! Y muy guapo el montaje de la imagen ;)

Saludos

B. Miosi dijo...

Esta novela me trae de cabeza desde hace meses, espero pronto tener acceso a una vía para comprarla por Internet. Ya verán.

Muy buena la reseña, Mián,
Besos,
Blanca

Susana Terrados dijo...

Caramba! Es un buen consejo de lectura, la trama, ¿cómo no? me encanta y si además la recomiendas...será cuestión de buscarla.
Gracias.
Espero que te encuentres algo mejor...aguanta, aguanta...
Besos

MiánRos dijo...

Maribel, María, Blanca, Susana,

Nunca fuimos a Katmandú es una novela que ahonda en muchos valores de la vida, pero por encima de todos en la amistad y el amor.
Gracias por dejar sus opiniones.

Un abrazo,
Mián Ros


Lola,
Arriesgo a decirte que Nunca fuimos a Katmandú es el principio de un fértil periplo literario.

Un abrazo,
Mián Ros