martes, 1 de marzo de 2011

Dichos populares (parte III)


No quiero ponerme pesado con este tema pero parece que la alergia va a darme un pequeño respiro esta semana, ya que los "entendidos" (nunca entenderé este entendimiento) en meteorología consideran que van a bajar las temperaturas, el viento va a soplar hasta desabastecer todo el habitáculo de sus pulmones y las nubes de agua van a vaciar sus cisternas en la misma medida dejando su empapada huella y recordándonos que aún es invierno; porque sí, compañeros míos, este señor de respiración fuerte y aliento helador que tanto nos incomoda (no a mí que beneficia los intereses de mi alergia) aún está ante, bajo, con, contra, sobre y tras nosotros como una intimidante preposición amilanándonos antes de que lleguen y presenten sus credenciales los demás señores de estación. No obstante, éste, estornuda y salpica sin ninguna educación allá donde dirige su insensible y enfermiza cabezota que lo abarca todo (¡mamón de leche antigua!), dicho de forma recatada.
Mientras tanto, y puestos a cubierto del resfriado de este mal acostumbrado señor, vamos con una tercera entrega de dichos populares que sé que a muchos de vosotros os gustan y que, de algún modo, sirven para amenizar la rutina de la semana.
Lo dicho, pasarlo bien y disfrutad de lo que realmente os gusta; no sé, hay tantas cosas, lo dejo a vuestra elección...

Bye.

Dichos populares (parte III)

No saber una jota
Esta frase, que empleamos para advertir que una persona es ignorante o desconoce el tema o materia que está tratando, tiene al parecer su origen en el hecho de que la letra jota, en el idioma hebreo y caldeo, es la más pequeña del alfabeto, pero al mismo tiempo, todas las demás letras de dichos alfabetos deben comenzar con el mismo trazado de la jota.
Por lo tanto, no saber la jota, significaba no saber nada.


Ya sé dónde me aprieta el zapato
Un noble romano, que tenía una esposa de gran belleza y notorias cualidades, a pesar de ello se divorció de ella, causando con su acción, no solamente el asombro de sus amigos, sino dando ocasión a sus críticas.
A tanto llegaron éstas, que el patricio romano tuvo que justificarse cuando le ensalzaban las virtudes, la belleza y la bondad de la esposa.
─Fijaos en mis pies ─les dijo─. ¿Habéis visto calzado mejor ni más elegante, ni más fino? Y, sin embargo, solo yo sé en donde me aprieta.
Esta es la explicación de la popular frase que significa siempre que solo uno conoce el porqué de sus acciones.


Mantenerse en sus trece
Aunque son muchos los que pretenden que el origen de esta frase se encuentra en algún antiguo juego o en una combinación de números, parece mucho más verosímil creer que proviene de un hecho sobradamente conocido.
Mantenerse en sus trece, que según el diccionario significa "persistir con obstinación en un propósito", es una frase que nació como consecuencia de la actitud del obispo, don Pedro de Luna, que fue llamado el papa Luna, y que efectivamente fue elegido papa durante la época que se llamó "del gran cisma" o del "cisma de Aviñón", que se prolongó durante más de cincuenta años, desde 1378 hasta 1429. Pedro Luna, que honradamente creía estar en su razón y que tomó el nombre de Benedicto XIII, no renunció jamás de su tiara, no se dejó nunca persuadir de que no era el verdadero papa y los emisarios que le enviaron desde Roma volvían siempre repitiendo que en su retiro de Peñíscola, él seguía manteniéndose en sus trece, aludiendo al número que le hubiera correspondido como papa detrás del nombre que había elegido.


¡Jesús!
(decírselo al que estornuda)
Es antiquísima la costumbre de desear buenos augurios a una persona cuando ésta estornuda.
Los antiguos griegos solían exclamar: "¡Que Júpiter te conserve!" o bien, simplemente: "¡Vivid!"
Los romanos, que en tantas cosas imitaron a los griegos, también lanzaban una exclamación: "¡Salve!"
Muchos creen que los cristianos se limitaron en cambiar el Júpiter por el Jesús, pero otros sostienen que en el siglo VI hubo en Roma una terrible epidemia en la que la gente moría estornudando y entonces nació la costumbre piadosa de decir: "¡Que Dios te proteja!", terminando después por decir el nombre de Cristo.



Prometer el oro y el moro
La frase fue incorporada al refranero popular, refiriéndose a desorbitadas ganancias que, generalmente, suelen ser puras fantasías, a raíz de un hecho histórico.
Fue durante el reinado de Juan II, en una de las frecuentes escaramuzas que sostenían entre sí moros y cristianos, y en la que unos caballeros de Jerez consiguieron una victoria sobre los moriscos e hicieron gran número de cautivos, entre ellos un alcalde llamado Abdalá, de la población de Ronda.
Como era entonces costumbre, se pidió rescate por los prisioneros, pero la cifra era tan elevada, que sólo el alcalde consiguió la libertad, quedando los demás, incluso el sobrino de Abdalá, que se llamaba Hamet, en manos de sus opresores.
Juan II ordenó que se pusiera en libertad a todos y se suscitó una enconada cuestión, pues los caballeros jerezanos exigían que, por lo menos, se les debía el oro que había costado su manutención. El rey, enojado, reclamó al principal de los cautivos, Hamet, ordenando que fuese llevado a la corte, empezándose a murmurar entonces que el rey reclamaba al moro para reclamar después el oro, de modo que en realidad, el rey quería el oro y el moro.



Tocarle a uno el mochuelo
Significa esta expresión, que uno se ha llevado la peor parte de un negocio, trabajo o reparto.
La anécdota que sirve para apoyar su origen, es la aventura de un par de soldados, un andaluz y un gallego, que llegaron una noche a una posada después de licenciados, con mucho cansancio y mucha hambre, y el posadero les dijo que sólo le quedaba en toda la casa una perdiz y un mochuelo.
El andaluz, más expeditivo, le pidió que los trajera, que ellos se lo repartirían.
Cuando los platos estuvieron en la mesa, el andaluz le dijo a su compañero:
─Tenemos que elegir: o tú te comes el mochuelo y yo la perdiz, o yo me quedo con la perdiz y tú cargas con el mochuelo.
El gallego, que no era muy despierto, después de rascarse la cabeza muy pensativo, dio un triste suspiro y respondió:
─Quisiera saber cómo te las arreglas para que siempre te toque a ti la mejor parte.
Y, efectivamente, cargó con el mochuelo.

(Textos adquiridos de la colección Saber Humano)

Mián Ros

8 comentarios:

Susana Terrados dijo...

Querido Mián, en verdad que es un fastidio esto de las alergias, pero la tuya es medio rarofila porque te perjudica más el invierno que la primavera ¿no? o ¿es que también sufres en primavera?
Porque si es así, "te acompaño en el sentimiento..." porque estamos a sus puertas.
En fin, te deseo una mejoria lo más pronta posible y te agradezco que entre estornudo y lagrimeo te animes a ponernos unas letritas ya que siempre es un placer leerte. La entrada de hoy, está genial. Es verdad que hay muchas frases populares que se desconocen y es un placer aprender una cosita más.
Besotes.

Lola Mariné dijo...

Es curioso. Decimos frases hechas muchas veces y no nos paramos a pensar de donde provienen.

Animo con la alergia que todavia no ha llegado la primavera, jeje.

Maribel dijo...

Muy interesante, Mián, me ha encantado conocer el origen de frases que yo misma utilizo con frecuencia y que desconocía el porqué de su significado. Gracias por la aportación.

Y cuídate esa alergia.

Un abrazo.

B. Miosi dijo...

Excelente Mián, tanto el relato de tus desventuras con la alergia, como la explicación de las frases, ahora entiendo por qué a veces no entiendo ni jota, ja, ja,

Me disculpas, pero a pesar de que cuentas tus sufrimientos respiratorios, no he podido menos que sonreír con la manera de hacerlo. Eres un gran escritor, de es no me cabe la menor duda.

Besos,
Blanca

MiánRos dijo...

Hola Susana,
Desde luego para los que desconocemos estas cosas sí es un tanto "rarofila", pero para los alergólogos es cosa natural. Mi alergia no sé hasta donde se extiende en meses (empezó el año pasado y desconozco si irá a más), pero lo que sí sé seguro es que empieza con los pólenes de enero ya que las arizónicas (cipreses y demás) son las primeras del año en polinizar, y hay días que alcanzan unos picos de polen insoportables para los alérgicos.

Besos.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola Lola,
Eso mismo me preguntaba yo, por eso me animé a buscar alguna de esas frases.

Un abrazo.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola Maribel,
Ahí andamos; espero que se pase pronto.

Un abrazo.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola Blanca,
Eso me pasa a mí que no entiendo ni jota, je je.
Agradezco tus palabras, siempre generosas.

Besos.
Mián Ros