sábado, 12 de febrero de 2011

El Otro lado


Claramente la alergia es mi enemiga y se reafirma con su tozudez, ya que no quiere someterse a mis armas: antihistamínicos y demás diabluras de humano que, por recomendación del médico especialista en estos casos, ha propuesto sobre la maqueta del campo de batalla la mejor estrategia a seguir; a ver si somos capaces de ganar esta desigual guerra (todavía el enemigo sigue fuerte en el norte incordiando con sus ejércitos de polen levantando el descontrol y urgiendo un fuerte picor en los lagrimales. Por otro lado, mesnadas arremeten y atascan las zonas nasales para mermar mi aliento, que pese a todo se mantiene empecinado en no rendirse). La contienda se extiende como la guerra de los cien años. Ya veremos quién gana al final.

Entretanto, y mientras mis píldoras mágicas acosan al enemigo, surge (no siempre ni a todas horas, dependiendo de la carga de la contienda) la continuación de las novelas que (¡o santos del cielo, trato de escribir a la vez!) tengo a medias, e incluso algún que otro relato reflexivo de estos que tanto me gustan y que andan enroscados en mi mente como este que os presento y que surgió sin más (lo que hace una mente febril, válgame).

El otro lado, es esa zona que sabemos que está ahí pero que inconscientemente quisiéramos que no estuviera, que no saliera a la luz. Esa imperfección del carácter y actitud que ansiamos tapar a toda costa. Ese desmedido comportamiento que no deseamos que se rebele y que en todo momento frenamos basándonos en la moralidad. Espero que paséis un rato enrevesadamente ameno leyéndolo.

Feliz semana a todos, compañeros y amigos. Vuelvo a mi lucha.
Mián Ros
El Otro lado

No me importa la luz. No me importa el brillo. No me importa el canto de los pájaros, ni el habla de los Hombres, ni siquiera la queja que produce el mundo. No me importan los colores, ni su elegancia, ni su desvergüenza, ni la sensación que producen en el corazón. No me importa el avance, ni el equilibrio, ni me importa el compás melodioso de la música, y aún menos que todo ello se funda en amor. No me importa que se acelere el tiempo, ni me importa que se pare, ni que la juventud envejezca. No me importa que las corrientes desaparezcan, ni que las tormentas cesen. No me importa que el aprecio de tu recuerdo después de tanto cuidado se muera.

Admite mi discurso: no me importa nada.

No soy yo quien razona. No eres tú quien forma parte de mi interés, pero todavía, y de alguna manera, tu creencia me acepta. Tú, a quien tanto te importa todo y no llegas a comprender casi nada. No me pertenece a mí soportar tus males, ni carear tus reflexiones, ni analizar tu jugada de alfil blanco.

Y haces bien, acumular seguridad fuerza tu retórica en pura cadena de interrogantes. Concibes las cosas por intuición, con decoro, fingiendo un estado de preocupación, una curiosidad imparable que se cierne en tu memoria. Eres capaz de ir más allá y postrarte en la línea fronteriza, solo y bajo el umbral que divide lo racional de lo irracional a la espera de llegar a descubrir el otro lado, aquel que percibes también como tuyo y en el que yo ─he de admitir─ me defiendo y trasiego.

Es por eso que me intuyes, sí, ¿pero por qué no vienes? ¿Acaso la sensatez puso freno a tu ímpetu?, ímpetu que sin embargo llevado sin arnés puede acabar en disparate. Claro, asume el miedo, miedo de lo no vivido, de lo no pensado, miedo de tropezar y encontrarte en un espacio donde nunca te has encontrado. Miedo a llegar a mis entrañas y descorrer la vasta incomprensión que se palpa en tu comportamiento, tardo y vacilante, añorando aquello a lo que tú llamas matices y colores (la Vida, la Vida entera, sí, la Vida). Aquí, tu propia presencia pierde sentido. Tus preguntas se funden en ninguna parte. Tu lado conocido desaparece. Tu cuidado se reserva en la puerta junto a tu sombra.

Me ves, no obstante, como una zona baldía donde sabes que no importa tu fragmento organizado, donde no importa lo que te importa; sólo importa lo oculto, la oscuridad. Aquí se detiene el vacío que te sobra. Eclosiona la desesperación, el barullo, el miedo. Aquí no se ignora lo que dejas llegar, todo se examina: el recorte de tus horas, de tus minutos, de tus segundos. Aquí se seca el agua de tus tormentas. Se interrumpen los gritos del otro lado. Aquí importan las cosas menos importantes. Aquí no hay juez, ni toga, ni mazo, ni parte de ninguna parte. Aquí dan la vuelta tus pedazos, giran, y si encuentran el camino, vuelven a la luz. Pero no fecunda nada, porque no hay tierra, ni agua, ni sol, ni hoz, ni sudor de puño trabajador. Aquí solo prospera la incertidumbre de raíces negras y ojos de cuenca hueca, combustible incombustible cual marea incestuosa de incomprensión.

Por estos motivos arrinconas mi utilidad. Me enclaustras en tu claustro. Me restas importancia, me sumas gravedad. Y, queriendo me desquieres. Por eso no soy importante, y aun menos vital. Siempre seré el otro lado: la cara oculta de tu conciencia, la maldita cruz de tu sonrisa, una luna nueva a los ojos de tu adorado sol. Tu contradicho envés.

Tu resto, tú lo has dicho y por ello sentenciado. Te cuelgas la toga y aplicas el mazo como juez para que tu voz sea irrevocable de tu propio consejo, de tu propio jurado, de tu propia posición y oposición; contendiente círculo que me enreja y aísla.

No tengo réplica que valga, ni siquiera lamento que me reforme. Porque aquí no hay luz, ni brillo, ni el más liviano trino de pájaro, ni siquiera domino el arma antigua de los Hombres: el sentimiento.

Soy parte de tu otra parte, resto vedado de tu bendita voluntad. Y sin embargo, permíteme mi osadía, y disfruta, pensando que nunca constituiré un hueco mayor que el que siempre habité.

Mián Ros (quedan reservados todos los derechos sin permiso del autor)

17 comentarios:

María dijo...

"El otro lado" genial.
Escucha, en cuanto a tus alergias y con permiso de los doctores...
¿Has probado con la "Homeopatía", a veces funciona de maravilla.

Besos

Susana Terrados dijo...

Querido Milán perdona que te diga esto pero:¡Qué bien que te sienta el furor de la la batalla contra tus alergias! Creo que ese estado enfebrecido te provoca que tus neuronas se pocan a bailar y te inspiren relatos tan buenos como este.
¿Qué más puedo decirte? ¡Ah sí, te felicito!
Besos

la nena dijo...

Hola Mian,
Muy bueno tu relato, por cierto, yo estoy igual con la alergia, es deprimente porque como empecemos ya desde Enero, a mí me dá algo hasta más o menos Junio que se va...
¿A tí no te pasa que la gente se rie cuando le dices que es alergia? ¿Alergia en Enero?
Besotes gordotes.

Sergio G.Ros dijo...

Ey! Yo también sufro de alergías, Miguel, espero que te mejores y que ganes la batalla, aunque, como ambos sabemos bien, la guerra durará muchos años y estaciones. Siempre que leo tus escritos noto una fuerte carga emocional y filosófica. Escritos interiores e interioristas. Un abrazo.

Begoña dijo...

Este escrito contiene ecos de algo que yo escribí hace montones de años. A mí me sirvió para renacer de nuevo a la vida y poner luz allí donde no la había. Es uno de esos textos donde uno se vacía para llenarse. Donde lo hermoso toma voz y se hace forma.
Sublime.

Lola Mariné dijo...

Muy bueno tu relato, tiene mucha intensidad y cierta poesia.

Los alergicos cada vez somos mas. ¿Por qué será...?

MiánRos dijo...

Hola, María,
Algo habrá que hacer si esto no cede un poco, desde luego. Gracias por pasar.
Besos,
Mián Ros


Hola, Susana,
¿Las neuronas bailando?, ja ja. Muy bueno.
Besos,
Mián Ros


Hola, Nena,
No se ríen, se extrañan más bien, solo tienes que fijarte en la cara que ponen. Eso es porque ellos no tienen esos síntomas y menos que se manifiesten al comienzo del año. El especialista me dijo que debido a los días tan buenos de sol que hizo durante las primeras semanas de enero, las arizónicas habían manifestado ya picos muy elevados de polen. Nada nada, a aguantarse toca, je je.
Otro besote gordote para ti.
Mián Ros


Hola, Sergio,
No nos queda otra a los afectados; sumisión y que el tiempo pase rapidito para que lleguen mejores estaciones a los que tenemos el organismo defectuoso.
"Escritos interiores e interioristas", ja ja, me gustó.
Otro abrazo, compañero.
Mián Ros


Hola, Begoña,
Qué curioso, me gustaría leer ese escrito, cómo no. Sin duda, pensamientos de este tipo sirven para desempolvar la moqueta del alma, je je. Son cosas se surgen en un determinado momento y, no sé muy bien cómo ni por qué, pero lo cierto es que encuentran su momento para manifestarse.
Por cierto, no puedo acceder a tu blog, "perfil no disponible" no sé...
Un abrazo.
Mián Ros


Hola, Lola,
Eso, por qué será; y mira que cada vez queda menos verde a nuestro alrededor, que si no... Es la pregunta del millón, je je.
Un abrazo.
Mián Ros

Begoña dijo...

Me disculpo por eso, he cerrado mi blog porque me causaba un tipo de estress indefinido del que ya me siento mejor. Dudo luego existo...

Maribel dijo...

Mián, tu alergía anda un poco despistada, jeje. ¿No le has dicho que aún no ha llegado la primavera?

Bueno, al menos, te proporciona momentos de sabia inspiración. Tu otro lado me ha gustado mucho, principalmente esa primera parte tan contundente.

Un abrazo.

Maribel dijo...

La alergía no, claro, la alergia, sin tilde.

Hoz3 dijo...

Hola Mon.
Veo que sigues dandole a la tecla incansablemente. He leido algunos de tus relatos, y la verdad, algunos estan muy bien. Que pena que no te hubiera dado por la lectura en nuestra época friki en el curro. Seguro que hubieramos tenido largas conversaciones sobre Tolkien, Dritz Dourden, Terramar y muchas otras cosas literarias. Acabo de pillarme el primer libro de "Canción de Hielo y Fuego" de George R. Martin. Una saga que literatura de fantasía épica que parece ser la novela rio de referencia en la actualidad. De hecho se está rodando una serie sobre ella.
Ahora me ha dado a mi por el "Bloggeo" y me he creado uno, auque aun no se bien si tendrá continuidad o de que tratará definitivamente, pero ahí está:
www.dragonesymarcianos.blogspot.com
Una frikada, vamos.
Un saludo Miguel.

MiánRos dijo...

Hola, Maribel,
Las arizónicas es lo que tienen que son las primeras, qué le voy a hacer. En primavera, sin embargo, mi alergia mejora ostensiblemente hasta llegar a desaparecer por completo ya que las gramíneas son para mí un mal menor.
Me alegra que te gustara el relato.

Otro abrazo para ti.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola, Mon,
Seguro que hubiera sido así. La verdad es que aunque haya sido un poco tarde me alegro de haber encontrado esta nueva afición (aunque las novelas se llevan poco de los comic y las aventuras gráficas que siempre hemos leído).

"Canción de Hielo y Fuego" de George R. Martín, habrá que estar atento a este título; lo buscaré.
Bloggero nada menos, pues mira que desde ya te digo que esto engancha...

Un fuerte abrazo; nos leemos.
Mián Ros

Knabe Mit Koffer dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
B. Miosi dijo...

Hola Mián,

Tu alergia es inspiradora, por lo que he leído.

Como siempre, tus escritos son parte de ti mismo, te desdoblas y con tus palabras nos ofreces un atisbo a ese otro yo, a ese alter ego que quiere permanecer oculto y a veces lo logra.

Sabes que tu prosa me encanta, y hoy particularmente. Estoy visitando a mis amigos, pues nunca sabré cuándo será la última vez.

Besos,
Blanca

MiánRos dijo...

Hola Koffer,
En esta sociedad se suelen reprimir ciertas actitudes poco éticas como dices (bastantes diría yo), pero a veces no hay más remedio que mostrar tu "otro lado" y dejar escapar la mala sombra que habita en el interior por mucho que nos queramos contener; sin duda, tampoco resulta tan malo, siempre y cuando nuestra inmoralidad no se desboque hasta llegar a límites insostenibles obviamente.
Las pelis que comentas (menos Mónica del Raval) las vi hace mucho tiempo; bandas callejeras que se hicieron famosos en su día y tuvieron su momento mostrándonos la cara más oscura y el día a día de la delincuencia en este país.
Mucha suerte con "Maricones del espacio" a ver si algún editor apuesta fuerte por tu obra, compañero.

Un abrazo.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola Blanca,
El buen tiempo ha hecho que mi alergia se dispare y vuelva a caer; miro al cielo a ver si las nubes descargan mucha agua para volver a un estado razonablemente estable. Pero vamos que, a pesar de los males eso no impide que escriba, aunque sé que no es el mejor momento para hacerlo.
Lo de nuestro compañero Venator ha sido un palo muy grande, es cierto. Nunca sabremos si estamos escribiendo por última vez. Precisamente nos ha dejado este fin de semana la hermana de mi suegra -una bellísima persona que me dejó mucha huella-. Descansa en paz, Rufina.

Besos.
Mián Ros