miércoles, 5 de enero de 2011

Fierecillas consumidoras

Hola a todos, queridos amigos.

Heme aquí, a hurtadillas he podido colarme en vuestra pantalla para revelaros una nimiedad de poco calibre o bagaje (podéis creerme, ha sido fácil dejaros este escrito en vuestro ordenador) pero que puede resultaros un tanto ocioso e incluso podéis acusarme de haber robado unos cuantos gramos de vuestros queridos momentos de este rapaz de aspecto joven que nos acaba de invadir y dice llamarse, Nuevo Año.

Pues bien, recluido en un lapso de diez minutos de este imberbe personaje que apenas conocemos (excepto su nombre numérico), lanzo estas primeras líneas sobre el ordenador que van a pasar a los anales de lo más improductivo de mis escritos del sujeto en cuestión, el tal 2011 (arriesgo a profetizar), o al menos eso espero, que lo que venga a partir de aquí sea más notable que estas cuatro letras que no llevan ningún fin, salvo el mero trámite de informar del estado de un servidor que, para el caso y transcurrido unos días de la última entrada, y tras el cansancio acumulado en ambas piernas, espalda, el par de riñones, que supongo que siguen ahí dentro porque no paran de gruñir de tantas horas extras en el trabajo de estas consumidoras fiestas y la madre que las... (censura), no he cambiado en absoluto. Si bien, he despedido el viejo año sin pena ni gloria, y no es queja, pues agradecido quedo de cuanto sucedió en los doce meses consumidos, y digo bien, consumidos. Otra cosa hubiera sido dejarlos de consumir... ¿entendéis, no?; soy consumista por necesidad. Amén.

Sólo decir que tengo un fresco embrión en mi mente acuñado por el pálpito de un deseo, aunque para todo el que me haya leído en anteriores entradas, obviamente, no revelaré mis propósitos para este 2011 que comienzan tras esta palabrería de infructuoso encadenamiento de letras y cabezonería banal de lo que queda de esta estructura ósea, un tanto de chicha y nada de limoná, que acostumbra a teclear y a conceder párrafos a diestro y siniestro como si realmente tuviera la gracia de la palabra o vaya usted a saber, pero que se queda tras lo expuesto más ancho que largo, uff, casi mejor más largo que ancho, ahora sí.

Je, je. He vuelto a sentarme a los mandos de esta aeronave de teclas negras y letras blancas, ¿alguien lo dudaba? Y puedo prometeros que nada prometo, he dicho, perdón, he escrito.

¡Vale!, ya me voy. Finalizados los diez minutos de gloria que anuncié, os dejo.

Suerte y, ale, a consumir, fierecillas consumidoras... y hablo con don de causa, a mi observación diaria me remito.

Y tal como entré en vuestro ordenador, me voy... a hurtadillas. ¡Ale! ¡Adiós!

Sed buenos, y el que no quiera serlo... pues no sé, no me sale nada de esta chistera de invención en este momento. Ay mira, un fisgón consumidor con forma de conejo...

Mián Ros (queda completamente prohibido reproducir todo o parcialmente esta cantidad de sandeces)

9 comentarios:

Susana Terrados dijo...

Estimado amigo, se te nota que las ideas están revoloteando alocadas por tu cabeza...se te nota y me alegro.
Te felicito por esta burbujeante entrada que me deja ante la expectativa de que tal vez nos regales con un hermoso escrito a lo largo de este año.
Como no soy muy consumidora, ni de comilonas grandes ni de rebajas...tendré que conformarme con soñar e imaginar un año 2011, al menos, un poco mejor que el pasado del cual no quiero elevar grandes quejas.
Besotes.

Maribel dijo...

Jajaja, pues yo estoy ya bastante harta de consumir (que no me queda ni un céntimo). Tranquilo, amigo, a partir del lunes volveremos a las rutinas y a la tranquilidad. ¡Y mira que se agradece después de tanto turrón y tanto gasto!
Ya tendremos tiempo de sacar esas ideas que guardamos en nuestra cabeza para darles forma.
Felices Reyes.
Un abrazo.

Margarita dijo...

Jajaja, está bien, me ha quedado todo muu claro. Estás harto de las "fierecillas consumidoras", y tienes un "embrión" en la cabeza, ya quisiera yo tener un "Alien" de eso, jaja.

Estaba yo pensando, que de vez en cuando me da por ahí..., que tenía la intención de hacer una foto sobre las rebajas que se nos avecinan, donde salieran o bien gente rebuscando ropa, o bien con las bolsas cargadas, la típica estampa, vamos, y al leer el título de tu entrada me hizo sonreír, jaja.

Que este año 2011 te vaya todo mucho mejor que el anterior, que no es poco y que los Reyes te dejen un montón de regalos, aunque para ello hayan tenido que consumir. Qué vamos hacer, es el signo de nuestro tiempo, tendremos que resignarnos :).

Un beso,

Margarita

GEMMA dijo...

Ja,ja,ja, que bueno Mián, pobrecito, vaya trote que te dieron en estas fiestas, ha tenido que ser criminal.
Pues nada, mima ha ese embrión que nos va ha sorprender este año que ha comenzado, y no dejes de consumir.
Bueno, como los Reyes seguro te han dejado un montón de regalos, yo te mando desde aquí uno muy grande, un besote enorme y un abrazo inmenso.
Alguien tan especial como tú, sólo podía nacer en un día tan mágico como el de hoy.
¡Felicidades hermanito!

Mil besotes.

MiánRos dijo...

Gracias, Susana, Maribel, Margarita, Gemma,

Espero que los Reyes hayan sido generosos en vuestros hogares y el consumo dentro de la legalidad permisible, digamos que, moderado.

Mis mayores deseos de felicidad para este pequeñuelo que retoza aún entre pañales, 2011.
Besos y abrazos,
Mián Ros

B. Miosi dijo...

Hola, Mián, ¿Cómo estás? Vuelvo a aparecer después de un tiempo, y veo que este año que empieza te tiene un poquitín atolondrado. Comprensible. Así estoy también, pero por diferentes razones.
Mi deseo es que el 2011 te llene de buenas noticias y mucha inspiración.
Un grande abrazo,
Blanca

MiánRos dijo...

Hola, Blanca,
No sabes la alegría que me da tu visita.
Me hago cargo de lo estás pasando, y te vuelvo a mandar todo mi ánimo, aunque sé que son momentos muy difíciles.

En cuanto a mí, y sobre todo en estas fechas donde el consumismo se desborda (afectando de primera mano a mi trabajo), nada ha cambiado. Después de la ampliación de horas y de trabajar todos los domingos, estoy igual de cansado que las navidades pasadas y, para colmo, he cogido un catarro que me tiene tronchado de veras.
Eso sí, con la esperanza siempre de recibir un mensaje alentador de algún agente o editor que me alegre la mañana (consciente de que es un mal momento y nada se moverá hasta bien pasadas las fiestas).

Te deseo también que el 2011 sea un gran año para ti, y que puedas volver al camino con ilusión.
Un fuerte abrazo,
Mián Ros

Sergio G.Ros dijo...

Je,je... ay, la tarjeta de crédito amigo!! Está que echa chispas!! Ja,ja... en fin, te deseo también un hermoso año en todos los sentidos!

MiánRos dijo...

Ay, Sergio, las tarjetas tendrían que traer trascripción médica, lo digo por los dolores de cabeza que resultan tras su consumo, je je.

Lo mismo te digo, que pases un buen año en todos los flancos.
Un fuerte abrazo,
Mián Ros