viernes, 14 de enero de 2011

Añoranza


Añoranza

Cuando te conocí, fui la persona más feliz del mundo. Contigo todo resultaba diferente, hasta mis sueños de blanco y negro se pintaron de colores entonces. Era cerrar los ojos y te veía por todas partes. Tanta felicidad me dabas que en casa sólo hablaba de ti. Fuiste mi gran sueño.

Hasta que comprendí la parte amarga de los sueños, la parte escondida de las rosas, las espinas que escondía tu hermosura. Pasamos momentos duros, difíciles, pese a todo me esforcé para no perderte; y hasta hice de tripas corazón para que mi amor por ti permaneciera, pero mi entrega parecía insuficiente.

Estuve a punto de mandarlo todo a la mierda: a ti, a mí, al mundo, pero siempre había algo, llámalo amor, compromiso, moralidad que me llevaba de nuevo a ti, y me obligaba a quererte.

Y sin embargo te perdí. Nunca pensé que esto llegaría a pasar, bueno sí, pero no fui yo quien lo dijo. En casa, mi padre, que nunca tuvo prisa por nada, no te veía con buenos ojos, “no está nada mal, pero tú te mereces algo mejor, hijo” me dijo en medio de las voces de mi madre por defenderme, a ella si le habías conquistado el corazón (quizá porque contigo, su hijo había sentado la cabeza).

Y me hace gracia, porque aunque te perdí, en casa siguen hablando de ti, a todas horas, eres el tema donde desemboca cualquier conversación. Hasta mi padre ha cambiado y me anima a que vaya de nuevo a buscarte, que contigo seré otra vez feliz, que volverán los sueños, no sé si los míos, pero sí la tranquilidad de los suyos.

Es verdad, te añoro, y ahora que llevo un año lejos de ti pienso hacerle caso a mi padre, voy ir a buscarte porque no puedo vivir sin ti, querido trabajo.

Mián Ros (quedan reservados todos los derechos sin permiso del autor)

14 comentarios:

María dijo...

Joooooooooo, anda que sí.
Pensaba que contabas una historia de amor, pero no de amor al trabajo.

Muy bueno. Besicos

Susana Terrados dijo...

Querido Milán, gracias de todo corazón. Por más que sepa que no siempre lo que uno empieza a leer pueda ser lo que de verdad es, esta entrada de hoy me gratifica.
Eres un maestro sacando sonrisas.
Besotes.

Maribel dijo...

Jajaja, con razón me adelantabas que tu entrada tenía tela. Me río pero no es para reírse, la verdad. ¿Has pensado presentar este texto a algún certamen de cartas de amor? Te animo a que lo hagas, es muy efectivo y con sorpresa final (y muy de actualidad).

Un abrazo.

PRINTOVA dijo...

Vaya si me gustó esta entrada Mián, siempre hay sueños que regresan y con más fuerza si cabe, nunca es tarde para comenzar de nuevo, y ese amor sólo se tomó un tiempo para pensárselo. Quién sabe, quizás es el momento adecuado para retornarlo y no volverlo a soltar.
Un besote enorme hermanito.

Lola Mariné dijo...

Ya me parecia segun iba leyendo que hablabas de una experiencia personal, jeje.
¡Y tan personal!

Feliz finde.

B. Miosi dijo...

Confieso que me mantuviste engañada hasta la última línea, Mián. Haz caso a Maribel, preséntalo a algún concurso de cartas de amor.

Besos,
Blanca

MiánRos dijo...

La intención era esa, María, como la actuación del mago, la sorpresa llega al final, je je,
Gracias por pasar.

Besos,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola, Susana,
La gratificación es mía por tenerte entre los lectores del blog, gracias.

Besos,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola, Maribel,
Pues no lo había pensado, hasta leerte; ya veremos.

Un abrazo,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola, Printova,
Me conformo con que te haya gustado.

Besos, hermanita,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola, Lola,
La idea viene del rumor de la calle (y más en momentos de crisis), sólo tienes que pararte a escuchar, je je.

Un abrazo,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola, Blanca,
Me doy por satisfecho si te mantuvo hasta el final.
Miraré si hay algún concurso donde puede cuadrar este relato, je je.

Besos,
Miçan Ros

Cristina Puig dijo...

jajaaj, buenísimo. Me ha sorprendido mucho el final, todos nos creimos la historia de amor. Una historia de amor poco convencional XD.

Un abrazo amigo,

Cris

MiánRos dijo...

Me alegro que te haya gustado, Cristina.
Y tan poco convencional... ja, ja.

Otro para ti, amiga,
Mián Ros