miércoles, 8 de diciembre de 2010

Pensamientos menos secretos (aunque secretos)

Si alguna vez me he sentido vivo, lo que se dice vivo de verdad, es especialmente en estos momentos. Dentro de una claridad que se desborda entre mis ojos. Un paisaje que apenas tiene fondo en mis retinas. Un agua viva que no ceja y que proporcionará más vida, y, por pura inercia y viajando hacia una manifiesta delicia que siento como mía, me embarga en el estrecho encierro de calendarios viejos y horas vividas, adulterado por la melancolía de un pasado. Naturalmente, es un regazo donde la armoniosa música suena al compás que yo mismo dirijo y requiero, y las laboriosas notas resuenan acopladas y vivas, siempre para bien y sin alejarse del amparo de un placer que, sistemáticamente, pone orden a todas y cada una de las ideas que logran alcanzarme bajo etéreas manos y supuestos susurros transparentes. En definitiva: estoy expuesto al latido del antojo, y me dejo amparar por tanto. ¿Qué más se puede pedir en estos casos? No soy egoísta de mi base argumental, que sí verdugo de mi propio ego ético y soberbio; metal estricto de yelmo y armadura antigua.

Después del masivo desprendimiento de hojas, de la caída de un sinnúmero de gotas de lluvia, y de la consumación encadenada de los días que entran para luego salir, os hago copropietarios de mis pensamientos menos secretos (aunque secretos, y no son pocos) de los muchos frentes que tengo abiertos: la segunda parte de la novela, La leyenda de Almaranthya, también una novela que me tiene a bien traer por las calles del bienestar, La caja de pinceles, y un cuento, no menos dichoso y apuesto que sus hermanos mayores, donde estoy echando parte de los restos que voy encontrando en mi arcana bóveda de fantasía, seleccionando los mejores minerales de la misma; faltaría a la verdad si dijera lo contrario (no puedo revelar el título por el momento). A todo esto hay que añadir los relatos cortos que van cayendo en el tráfico denso de las horas y los días.

Eso sí, toda esta amalgama de escritos depende de mi estado de ánimo, del cansancio, del umbral de las intranquilidades y la tranca inflexible de la incertidumbre del tiempo, pero sobre todo, del arreglo que tengo amañado con las musas que vienen a mí en desinteresado cortejo de alianza para que disponga unos cuantos gramos de "ganas", los útiles pertinentes y la limpieza del pavimento para edificar una novela u otra, o alicate el cuento o blanquee algún relato, según oscile la brújula de mi escritura de ese instante y, desde luego, la admisión que quiera adoptar mi caprichoso juez, e incluso si quiere acomodar la silla de este lado o del otro; enrevesado hasta desfallecer.

Obviamente, sé que es complicado llevar a reino tantas empresas con cierta garantía, pero las cosas están así, y no es queja alguna por supuesto, ya que, como empecé diciendo en esta confidencia abierta y de tecla expuesta, si alguna vez me he sentido vivo, lo que se dice vivo de verdad, es especialmente en estos momentos. Y me satisface sobremanera el no separarme demasiado de mí. De este modo el riesgo de una conquista de los ejércitos del tedio es menor, mucho menor, probablemente.

Pero bueno, puestos a evaluar todo es superfluo y discordante, pues la perspectiva siempre será distinta si se mueve el punto o el eje desde donde se lanza la mirada.

Acabando, “no hay más que por menos se sienta, ni menos que por más se confunda.” (Mián Ros)

Quiero desearos buenas escrituras a este lado del cristal, cerca de la manta del hogar, al otro lado de los brazos de la lluvia.

Sed buenos, y si sois malos, por lo menos no lo seáis mucho ¿vale?

Arrivederci (Mián Ros)

8 comentarios:

Sergio G.Ros dijo...

Je,je.. pues mucha suerte y muchas fuerzas para tantos frentes, querido amigo. Seguro que con tanto afán y tanto oficio llegarás a buen puerto.
Un abrazo.
Sergio.

Susana Terrados dijo...

¡Qué bueno! ¡Que productividad! Está claro que las hojas caidas, la lluvia y el frío te han inspirado. Si tus libros son tan bellos como las entradas de tu blog, desde ya te felicito.
Besos tras el cristal.

Maribel dijo...

Oye, qué buena sentencia esa de que "no hay más que por menos se sienta, ni menos que por más se confunda".
Es auténtica y genial.
En cuanto a los proyectos, adelante con ellos, aunque sean muchos y dispares, aunque pases de la novela al cuento y del cuento a la novela. Deja salir a toda esa imaginación que encierras y dale vida a tus historias.
Un abrazo.

MiánRos dijo...

Recibo tus ánimos, Sergio. Gracias.
Acoplaré todas las grietas abiertas de la mejor manera posible, ánimos no faltan.

Un fuerte abrazo,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Ja ja. Así es, Susana.
El recogimiento (infectado, de algún modo, por las inclemencias de la naturaleza) tiene ese factor de celeridad que parece confluir todas las vías a una: ganas, esfuerzo, pensamientos y elaboración aderezado con el tiempo necesario.
Un fuerte abrazo,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola Maribel, nadie como tú para saber cuando uno se siente embarcado en "corrientes inspiradoras"; hay momentos que parece que todo fluye de manera extraordinaria (hay que aprovechar entonces).
Gracias por tus ánimos.

Un fuerte abrazo,
Mián Ros

Cristina Puig dijo...

Hola amigo,

Hay que aprovechar esos momentos, se nota que estás inspiradísimo, ojalá podamos leer pronto lo que estás escribiendo. Mucho ánimo,

Un abrazo,
Cris

MiánRos dijo...

Hola Cris,

Lo mismo te digo. Espero que este año que entra sea un año bueno para nosotros en cuanto al tema publicación, y si no es así, al menos que disfrutemos con nuestros "hijos", claro que sí.

Otro abrazo de vuelta,
Mián Ros