martes, 5 de octubre de 2010

INTELIGENTES

─¿No te cansas de observarlos? ─trinó una voz.
─No ─respondió su compañera.
─Es curioso cómo son capaces de hurgarlo todo. Mira, van y vienen una y otra vez, y siguen, y no paran hasta que se cansan. Resultan increíbles.
─Cierto ─aseveró la primera voz con indulgencia─. Quizá sea su virtud.
─Virtud sería si no se cansaran. Y encima construyen dificultosos nidos donde viven casi toda su vida y donde apenas entra el sol, y hasta son capaces de recolectar alimentos en ellos como si el momento final estuviera siempre agitando sus cabezas y la gracia de los días les fuera a negar la luz a sus grandes ojos.
─Así es.
─Y sin embargo viven preocupados y no parecen felices del todo. Pero son inteligentes.
─¿Inteligentes?
─Inteligentes ─ratificó al instante la primera voz─. Y dudo que se desliguen alguna vez de esa extraña enfermedad. Cuando esto ocurra, habrán alcanzado el sencillo conocimiento con el que nosotros fuimos dotados.
─Yo no quiero que esto ocurra. Son territoriales, con nuestra capacidad echarían abajo nuestra armonía para luego desterrarnos a otros límites.
─No te preocupes, aún no ha crecido ninguno sin esa extraña enfermedad.

Y la pareja de gorriones abandonó el árbol y echó a volar, trinando, hacia la inmensidad del cielo.

Mián Ros (quedan todos los derechos reservados sin permiso del autor)

10 comentarios:

Susana Terrados dijo...

Si tuviera sombrero, cosa que casi no se lleva hoy día, me lo quitaría ante esta entrada que has escrito hoy. Me encanta, primero porque la lees intentando adivinar quién y de quién hablan y después porque no puedes evitar la carcajada al descubrir quién son y lo acertado de la "charla".
Te felicito, de todo corazón.
Saludos.

Lola Mariné dijo...

Jeje, una buena critica de seres mas inteligentes que nosotros.
Es que los humanos somos unos bichos raros.
SAludos.

PRINTOVA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
PRINTOVA dijo...

Si los animales pudieran realmente hablar y decirnos lo que opinan de nosotros, nuestra inteligencia se iría al traste, somos unos malos imitadores de sus grandes logros.

Si los que estuviéramos en ese árbol fueramos nosotros... Bueno, mejor ni pensarlo, seguro que estarían partiéndose de risa mirándonos.

Un besote enorme Mián.

Sergio G.Ros dijo...

Je,je.. bonita fábula, Mián... seguro que a los gorriones y al resto de animales les parece que estamos medio locos... un abrazo, amigo y felicidades por los diálogos.

MiánRos dijo...

Gracias, recibo tu felicitación, Susana.
La intención del relato corto es ése, sorprender en la medida de lo posible dentro de la brevedad del escrito.
Un abrazo, amiga.
Mián Ros


Lola

Más inteligentes indudable que no, pero sí más prácticos, seguro.
Un abrazo, amiga.
Mián Ros


Printova

Si los animales tuvieran la capacidad del lenguaje el equilibrio alimenticio de los humanos sería un conflicto abierto entre las múltiples especies; la hegemonía por el dominio del mundo sería incomparable a todo lo que conocemos te lo puedo asegurar.
Besos, hermanita.
Mián Ros


Gracias, Sergio.

Medio sería una adulación je je. El día que despertemos, hartos del sistema impuesto, seguramente podamos restar parte de la locura. Mientras tanto, ellos observan nuestra infecta demencia consentida.
Un placer tenerte de vuelta tras tu reciente paternidad; felicidades una vez más, amigo.
Mián Ros

Armando Rodera dijo...

A mí también me picaba la curiosidad según iba leyendo el relato, MiánRos, y debo confesar que me ha encantado el final.

Estupendo escrito y no menos buena moraleja.

Un abrazo.

MiánRos dijo...

Muy agradecido, Armando.

Es uno de los pequeños relatos que surgen en los descansos novelescos je je.
Es un placer recibir tu visita.
Un abrazo.
Mián Ros

AVV-SOLEDAD dijo...

Amigo Mián, gorriones aquí tenemos pocos, pero si tenemos un montón de petirrojos y lavanderas y seguro que ellos piensan lo mismo que sus compañeros los gorriones, que nos falta más de un tornillo.
Todo un placer leerte.

Un abrazo enorme.

MiánRos dijo...

AVV Soledad

Ja ja ja, la especie es lo de menos. El caso es que, a su modo y con razón, nos podrán finos.

El placer siempre será mío; este pequeño emulador de hórreo está abierto para que paséis cuando queráis.
Abrazos.
Mián Ros