martes, 7 de septiembre de 2010

Cosas de la vida 2

Bueno, situado en una posición conformista y dado que tampoco quisiera hacer una batalla que no podría ganar, porque el chorreo de hormigoneras, chirriantes golpes de martillo y radiales, y rumores de ruidos y voces que no cesan un solo instante por mucho que mi cabreo se avive de vez en cuando, me veo en la necedad ─perdón, necesidad─ de aislarme dentro de mi habitación y ésta a su vez dentro de mí y, recogido en algún lugar profundo de mi interior donde apenas me reconozco, me atrevo a revelaros que la semana ha sido más que productiva en cuanto a la escritura se refiere.

Después de leer unos cuantos capítulos de la novela que estoy armando; rescribir alguna frase, corregir alguna errata que saltó al encuentro de mis ojos ─como lo haría una liebre incómoda en su lecho al paso del cazador─ y eliminar alguna palabra fuera de estilo, he puesto mi voluntad en manos de las corrientes marinas que espero me lleven hasta la isla Fin, donde las cristalinas aguas de la paciencia habrán de doctorarme de una manera discreta y feliz con la medalla de ahuyentadorderuidos, o sordo por defecto o por obligación, a escoger por el lector; el resultado será tremendamente proporcional al sentimiento que obtendré.

En todo caso, no podéis imaginar lo complicado que ha sido asomar y dar la cara, después de un mes sin hacerlo, ante mis queridos personajes. Esto me lleva a pensar que la próxima vez que me ocurra algo similar me lo pensaré para no dejarlos abandonados a su suerte durante tanto tiempo, y no perder todo contacto con lo necesitados que estaban; sorry a cada uno de ellos pues sé que no os vale la excusa expuesta de encontrarme en un periodo vacacional. Pero tranquilos, amigos ─y esto va dirigido a mis personajes, para que veáis que delante de este público lector tomo mi responsabilidad como os dije en privado─, ya está el navío con las velas izadas y estáis siendo arrastrados por los mejores vientos del norte. Más no puedo ofreceros, sólo seguir soplando y llevaros a la ansiada isla que os prometí. Esta vez no habrá demora alguna, ni hormigonera (X) (palabro omitido) que nos separe.

Y eso es todo ─ahora me dirijo a vosotros, lectores del blog─. Os dejo, no quiero faltar a mi palabra. Pero antes de concluir estas letras, desearos una provechosa escritura y una feliz semana para todos.

Escuchad a vuestros personajes, sed cómplices, sin ellos no somos nada. Bueno, tanto como nada... yo soy un quejoso llorón al que no le gustan los ruidos... “pero eso, es otra historia.” como escribió, Michael Ende.
Mián Ros

20 comentarios:

Begoña dijo...

Acabo de asomarme a tu blog y me atrapó esta primera entrada. Confieso que hace meses que aparqué a mis personajes y me conformo con hacer alguna entrada en mi blog como mucho. Que tampoco es la gran cosa, la verdad.
Me alegro de ese entusiasmo creativo que alguna vez me atrapó haciéndome sentir prisionera, pudiera ser que al fin me haya liberado, pero esta prisión de sequía no sé si será mejor.
La balanza aún no deja de moverse :-) Saludos

Lola Mariné dijo...

Con la escritura pasa un poco como con el cole de los niñ@s: cuando pierdes el ritmo cuesta recuperarlo, pero todo es ponerse.
Saludos.

Gladys dijo...

Hola Miándro siento que estes sfriendo por los ruidos pere ese es el costo del pregreso, hay que aguantar,sabes ahora mismo yo me quejo de los ruidos que etan haciendo en frante de mi casa por una construcción se perfectamente como molestan pero no hay nada que hacer solo esperar que todo termine,mientras puedas seguir escribiendo esta todo bien, y por lo que cuentas estas escribiendo más, un placer leerte.
Besos que tengas una semana muy productiva.

Margarita dijo...

Uff, lo siento Mían. Lo de tener obras al lado de tu edificio es un suplicio, ¡anda! en pareado, jeje. He leído las dos entradas, porque al comenzar esta vi que venía de abajo y para seguir el hilo la leí, y espero que acaben en menos del año y medio. Ya es raro que con la crisis estén trabajando, pero... A mí los ruidos me ponen de los nervios, también. No se puede uno concentrar.
Es cierto, cuando lo dejas por un tiempo te cuesta mucho reenganchar. Te agradezco mucho que compartas esto, no es que me alegre, claro, de veras, pero me consuela que también les pasa a personas que ya tienen más camino recorrido en esto, que han escrito libros, como tú. Y anima a seguir. Yo escribo un cuento de higos a peras y me cuesta bastante arrancar. Quizá, como bien dices, la clave esté en no dejar enfriar las situaciones, ni abandonar a los personajes. Me ha encantado y servido esta entrada.
Un estupendo consejo, que trataré de seguir
“Escuchad a vuestros personajes, sed cómplices”
Un abrazo grande, y me alegro de tu regreso.
Margarita

Knabe Mit Koffer dijo...

Mían, sabes que siempre te leo tal y cual... por favor, arregla el "dirijido" que se te ha escapado porque se me inflama el esófago cada vez que lo veo.

Por otra parte, me alegro de que estés otra vez en plena forma, ánimo coleguilla.

MiánRos dijo...

Begoña

A ver si esa balanza se estabiliza y encuentras una buena historia que escribir.
Un placer verte por aquí.

Abrazos,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Lola

Así es, desde luego que cuesta encontrar el momento de volverse a poner, pero bueno, ya estamos en marcha que es lo importante.
Suerte con tu novela, ya está a puntito de caramelo.
Besos,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Gladys

Si realmente uno encuentra la concentración necesaria, es cierto que queda absorto de todo ruido producido en el exterior a la hora de estar escribiendo, pero a veces es difícil.
Gracias por tus palabras, amiga.

Besos,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Margarita

Me alegra que al menos te haya servido para entender que esto de escribir no es nada sencillo, aunque a veces lo parezca. Lo cierto, y llamémosle magia, es poder sentir de un modo especial a tus personajes como algo más (como si realmente le hubieras conocido y contaras su historia), y no un nombre con una vida detrás que hay que contar en un papel.
Te animo a que escribas, aunque sean pequeños relatos, las grandes historias llegan por el camino, cuando menos te lo esperes estarás construyendo alguna, ya lo verás.

Un fuerte abrazo; gracias por pasar.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Koffer

Es un grato placer volver a "verte" por aquí. Yo también paso a leer tus entradas, pero ya sabes, cuando uno no deja la colilla en el cenicero parece que no se ha fumado.

Verás que ya está corregida la errata. Cuatro ojos ven más que dos, y en algunos casos, esto vendría de miedo a la hora de rescribir y tener que corregir el mazacote de textos Uff, es lo que más detesto. Y es que los ojos se vuelven precarios y puedes pasar doscientas veces por el fallo que no lo ves hasta que te caes de bruces, ja ja. Gracias de cualquier forma.

Un fuerte abrazo, amigo; nos leemos; ah, y suerte con esa nueva historia tan original que deduzco que va a ser la bomba; yo también lo espero, claro que sí.
Mián Ros

B. Miosi dijo...

Tienes razón, Mián, los personajes cobran el abandono. Retomar una obra que se ha dejado es difícil, espero que hayas logrado "entrar en cintura" otra vez.

Un abrazo,
Blnca

MiánRos dijo...

Blanca

Entrar en cintura no sé, je je (sobran unos kilitos del verano). Pero sí, intentaremos que el malestar obtenido por los personajes sea algo pasajero; gracias, amiga.
Besos,
Mián Ros

Carolina dijo...

Hola querido amigo, ya estoy de vuelta después del trabajo a destajo de este verano.
Me cuesta también volver a retomar mis personajes, pero es hora de hacerlo.
Un beso y nos seguimos leyendo

Maribel dijo...

Si ya te decía yo que la hormigonera, en el fondo, te iba a inspirar...
Fuera de bromas, es difícil retomar una novela cuando la has dejado aparcada tanto tiempo, pero veo que tú puedes con todo.
Suerte con ella.

PRINTOVA dijo...

Verás como al final te haces amigo del de la hormigonera y hasta le vas ha estar pidiendo opinión de como vé lo que llevas escrito, ji,ji.
Anteayer me acordé un montón de ti, fui a los lagos de covadonga y no veas que SILENCIO ¿recuerdas lo qué es eso?
Bueno que mala soy, espero que puedas retornar esos escritos, hermanito, un besote grande.

Armando Rodera dijo...

Te entiendo perfectamente con lo de los ruidos, MiánRos. Reconozco que yo soy también un maniático de los ruidos y llevo un veranito que no te cuento.

Entre obras de algún vecino o de edificios adyacentes, los niños de hoy en día que necesitan estar todo el día gritando con sonidos agudísimos que te destrozan el tímpano (la zona de juegos de mi comunidad queda justo debajo de mi ventana y la piscina comunitaria unos metros más allá, puedes imaginarte), música a las horas más intempestivas y demás zarandajas que todos conocéis, no hay quien esté un solo día tranquilo.

Intenté hacer como tú, concentrarme en la escritura y seguir adelante con el proyecto. Pude al fin terminar con ello, sin que día sí y día también soltara exabruptos en voz alta acordándome de la familia del que fuera. Será que me hago mayor y cascarrabias al mismo tiempo.

Me alegra saber que has vuelto a coger el ritmo, amigo. Es difícil una vez se deja de lado, así que ánimo con la tarea impuesta.

Un abrazo y feliz fin de semana.

MiánRos dijo...

Carolina

Creo que lo tuyo es aún más duro, eso del trabajo a destajo suena agobiante sólo con leerlo, uff.
Ánimo, tus personajes te lo agradecerán, de seguro están esperándote como primera agua otoñal de septiembre.
Nos leemos, amiga.

Besos,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Maribel

Ja ja, podría decirse que sí. Y, bueno, no es que pueda con todo, pero después de haber llegado hasta el lugar donde me encontraba no era cuestión de dejar el bote a la deriva, tendré que ser honesto y llevarlo a puerto, siempre me he considerado responsable, je je.
Gracias por tus ánimos.

Un abrazo,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Printova

Me pides un imposible, amigo yo del camionero, puf, pero oye, cosas más raras se han visto... je je.
Eres mala, malísima, mencionar en estas horas la palabra silencio. Por cierto... llevo tanto tiempo sin experimentar semejante placer que hasta llegaré a olvidar qué se siente.

Un beso, pero no tan grande, por mala, je je.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Armando

Menos mal que encuentro otro compañero que se congratula conmigo, que no soy el único que hace frente a este tipo de circunstancias, tener que concentrarse más allá de lo impensable con todo lo que se revuelve en nuestra contra para que, escribir, sea cuanto menos un lapso incómodo e infernal, por Dios. Y amén que, airosamente y pese a todo, hemos salido triunfantes por activa o por pasiva. ¡¡Que pase la siguiente hormigonera y aquel niño chillón de allí!! ¡¡Vamos, deprisa!! Ja ja.

Gracias por tus palabras, intentaré recordarlas para salir a flote cada vez que mi ánimo decaiga.

Un abrazo, amigo.
Mián Ros