domingo, 9 de mayo de 2010

Sabías que...

Imagino que alguna vez os habréis preguntado, al igual que yo, el origen de algunos dichos populares que han convivido con nosotros y que usamos en determinados momentos, haciendo buen uso de los mismos al saber o intuir su significado, pero no qué significaron realmente en su día, y cómo o dónde, o de que manera nacieron.

*¡La suerte está echada!
El Rubicón era un pequeño río (hoy Pisatello) que separaba Italia de la Galia Cisalpina y que el senado romano para impedir las tropas desde el norte, había prohibido cruzar bajo pena de ser declarado sacrilegio y traidor a la patria. Julio César, al marchar sobre Roma para derribar a Pompeyo, se detuvo frente al Rubicón y meditó un instante. Después lo cruzó con su gente pronunciando la célebre frase: Alea jacta est. (La suerte está echada.)

*A Dios rogando y con el mazo dando.
El origen de esta frase, que se remonta a muchos años atrás, es muy impreciso.
Una de las versiones más difundidas sobre el mismo, es la que relata cómo un carretero se encontró una vez en mitad del camino con su carro averiado y viendo venir a San Bernardo, de quien conocía sus muchas virtudes y a quien el vulgo había canonizado ya en vida, le rogó que, a su vez rogase a Dios por él para que le arreglase el carro.
San Bernardo le respondió al hombre.
─Sí, hijo mío, yo rogaré a Dios, pero entre tanto, tú debes de ir dándole al mazo.
Cualquiera que haya sido el origen de la frase, su significado es muy claro. Con frecuencia, el hombre acongojado le pide a Dios ayuda para resolver sus necesidades y problemas, y esperándolo todo de su gracia, se olvida de que él le corresponde poner en la tarea su máximo esfuerzo y su voluntad.

*Agua de borrajas.
Esta es una locución que se ha producido por error, dada la similitud fonética entre borrajas y cerrajas, dos plantas herbáceas.
Agua de cerrajas es un cocimiento cuya infusión no tiene ninguna sustancia, y de ahí ese modismo para dar a entender que algo quedará en “agua de borrajas”, en nada.

*Poner los puntos sobre las íes.
Solemos pronunciar esta frase cuando queremos dar a entender que las cosas deben dejarse muy puestas en claro o que necesitan corrección.
El origen de la misma se remonta a la época (siglo XVI) en la que se adoptaron los caracteres góticos en las escrituras de importancia y a los copitas de entonces les resultaba con frecuencia difícil discernir cuándo se trataba de una u cuándo de dos íes seguidas, por lo que se acordó ponerles punto a estas últimas.
No a todos les pareció bien, por juzgarlo una medida quisquillosa, y en ese sentido comenzó a usarse esa frase.

*Salvarse por los pelos.
En 1809 se publicaba una orden por la que se obligaba a los marinos a cortarse los cabellos.
Entre los miembros de la marina, se produjeron grandes protestas y quejas, puesto que en muchas ocasiones, en momentos difíciles y apurados o en casos de naufragio, no pocos marinos debían su vida al hecho de poder ser salvados por los pelos.
Tan razonada se consideró la protesta, que la orden fue abolida. Pero la expresión ha quedado como gráfica definición de una situación de peligro o apuro de la que uno se salva en el último instante.

*Quien no te conozca, que te compre.
Se cuenta que tres estudiantes sin dinero llegaron una vez a un pueblo en fiestas y, discurriendo en cómo conseguir lo necesario para divertirse, se les ocurrió la idea al ver un borrico que estaba dando vueltas a una noria.
Se pusieron de acuerdo y, mientras dos de ellos se llevaban al burro al mercado, el tercero quedaba atado a la noria.
Cuando el hortelano dueño del burro advirtió que la noria no chirriaba y fue a ver lo que ocurría, se llevó un gran susto al encontrarse al estudiante, y más cuando éste, mirándole tristemente, le dijo con gran acento de verdad:
─No te espantes, mi amo, porque siempre fui un hombre, aunque he estado mucho tiempo encantado y hoy, gracias a Dios, se ha terminado mi encantamiento.
Aunque bastante asustado, el hortelano soltó al estudiante, y más tarde se encaminó al mercado para comprar otro burro.
Allí le ofreció un gitano un estupendo rucio, que el hortelano conocía bien, pero temiendo que su pobre burro estuviera de nuevo encantado (pues era en verdad su propio jumento), se apartó de él, diciendo:
─¡Quien no te conozca, que te compre!
Esta expresión se utiliza cuando desconfiamos de las aparentes virtudes de una persona.

Textos obtenidos del libro: Saber Humano.

14 comentarios:

Lola Mariné dijo...

Interesante entrada.
Muchas veces oimos o utilizamos estas expresiones sin saber bien de donde vienen.
Feliz semana.

Armando Rodera dijo...

Me ha gustado mucho la entrada, MiánRos. La verdad es que sólo conocia el origen de la primera frase, pero el resto son también muy curiosas.

Un abrazo y feliz semana.

Carolina dijo...

Conocía el orígen de alguna, es interesante el tema. Cuántas veces utilizamos estas expresiones sin saber su auténtico orígen.
Muy bueno este tema, me gusta enormemente.
Un abrazo grande, amigo mío.

B. Miosi dijo...

Pocas veces nos paramos a pensar en el origen de cada frase conocida. Nos has dado la oportunidad de aprender, ahora cada vez que lea, diga o escucha alguna de ellas, recordaré de dónde provienen. ¡Muchas gracias!

Besos,
Blanca

PRINTOVA dijo...

¡Qué curioso! con la de veces que he utilizado la de "salvarse por los pelos" y no conocía su significado. Aunque tiene que doler que te agarren por los pelos, jolín, ya no se me olvidará más. Interesantísima la entrada, tenías que incluir alguna más, porque hay que ver la de dichos que utilizamos a diario sin saber realmente de dónde salieron.
Un beso Mián.

MiánRos dijo...

Hola, Lola,
Es así, hay frases que utilizamos habitualmente sin saber realmente de dónde o cómo surgieron. Y heme ahí, enfrascado en averiguar algo sobre ellas (incómodo y curioso que es uno).
Un abrazo, amiga. Feliz finde.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola, Armando,

Sí, creo que algunos ya teníamos conocimientos de la primera, aunque a mí no deja de sorprenderme su origen.

Lo mismo te digo, querido amigo, feliz finde.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Gracias por tus palabras, Carolina,
Ya que parece que gusta el tema, más adelante haré una segunda remesa de expresiones populares.

Otro abrazo para ti, querida amiga. Y feliz finde.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Es cierto, Blanca, pocas veces nos paramos a pensar en estas frases, pero surgen tan involuntariamente que parece que han convivido con nosotros, y aún antes de que hubiéramos empezado a trastear por algún lado, desde luego.
Me alegra que la entrada haya servido para aportar una pequeña brizna de enseñanza.

Un abrazo, querida amiga. Y pasa buen finde.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola, Printova,

Pues nada, parece que el tema ha despertado, cuanto menos, curiosidad. Ya incluiré más dichos populares de éstos en próximos post, queda archivado como, pendiente, je je.

Un beso, hermanita.
Mián Ros

Emcharos dijo...

Curiosa y a la vez muy interesante entrada, compañero. De nuevo, nos hace llenar de saberes con tus escritos y con tus sabios comentarios. Sí, yo también creo que no es necesario hacerse uno tantas preguntas, como bien apuntabas en mi blog (tu blog).

Un fuerte abrazo, amigo, y buen finde. :)

MiánRos dijo...

Se agradecen tus ánimos, Emcharos.

La verdad es que lo que te dije en tu blog es como realmente pienso.

Otra abrazo para ti y feliz finde.
Mián Ros

Tessa dijo...

Hola Mián Ros:
Algunas las conocia, pero no sabia su auténtico significado.

Un abrazo amigo
Tessa

MiánRos dijo...

Hola Tessa,

Muchas gracias por dejar tus sensaciones, amiga.

Besos,
Mián Ros