lunes, 5 de abril de 2010

Relatos del Latifundio Antiguo - Fhârihur


Relatos del Latifundio Antiguo

Fhârihur

Archipiélago Austro, isla de Okrem.

Fhârihur levantó su gesto amargo encajado entre venas y contempló, no sin recelo, la inmensidad del horizonte. A lo lejos, La Planicie Hostil, el ordinario territorio vedado a su raza que se extendía bajo el furor de un sol demoledor magnificando la claridad, aquella claridad que tanto temía él y los suyos; siempre había sido así.

Cerró un momento su único ojo, no por miedo, pues había tomado conciencia de abandonar definitivamente el sufrimiento que había llevado: aplacar el desgobierno sosteniendo su ira para aunar sus fuerzas y poder remolcar el cadáver hasta allí; era capaz de recorrer su bella silueta sin apartar la mirada aun sabiendo que sería la ultima vez que lo haría, y tuvo la entereza de posicionar el cuello inerte de manera que la oscura piel reposara sobre el tocón, inexplicablemente en contraste a la rudeza que acostumbraban a regentar los de su casta. No cabía, sin embargo, otra esperanza. Estaba convencido de que debía ser así. Al mismo tiempo sabía de la premura de actuar rápido, Las Sergas del Resplandor estaban cerca y se llevarían el alma de la mujer hacia El Rescoldo de la Desesperación. Fhârihur no deseaba eso. Había crecido bajo las leyes de Los Piélagos, siempre rodeado de preceptos; él mismo sería atendido tras su muerte con la misma fe; un ritual rígido y a la vez ceremonial como travesía final hacia los Eternos, así debía ser.

Y así sería.

No le hizo falta, por tanto, volver a mirar el hacha milenaria que pendía entre sus manos con la marca de su progenie en el acero. Condensó su fuerza en la empuñadura, levantó el arma al compás de mil anhelos ancestrales con la precisión del mentor más diestro forjada en el guerrero. Pero se detuvo un segundo, donde el sutil brillo del alma tendida a sus pies le acercó el fugaz recuerdo de sus antepasados más cercanos. Luego gritó; allá en la distancia se escuchó su voz, en la inmensa oquedad del vado, y por uno instante tembló la corteza bajo sus pies al tiempo de acometer su letal acción. El filo de la hoja descendió y resonó en la madera como una lengua extraña pronunciada por el viento, cortando limpiamente la cabeza, que separada del cuerpo sin vida, rodó para detenerse a los pies del verdugo.

─Madre ─musitó Fhârihur, el cíclope─. Te he salvado de la inseguridad de la luz. Un alma partida no puede ser transportada. ¡Marchad lejos, Sergas malditas, marchad!

Y dicho esto, Fhârihur enmudeció. Acto seguido enfundó el hacha y se arrodilló para envolver en el lienzo el miembro seccionado. La satisfacción de haber hecho lo correcto le asistió una vez más. No había lágrimas en sus ojos, ni ira, ni el frugal destello de arrepentimiento. Por el contrario, la armonía casi inquebrantable, ruda e inflexible de su estirpe se corrigió y volvió su hermética mirada: la mirada del coloso, como era reconocida y temida por los débiles hombres. Había hecho lo que rezaba su corazón, y aun antes de llevarla hasta allí, el de ella, fiel descendiente de las eruditas reinas del Castro Majano. Era el mandato más duro al que Fhârihur se había enfrentado desde que aceptó su condición dentro de toda existencia del Feudo Oculto. Ahora los demás le verían poderoso, capaz de aumentar la especie como semental digno y protegido de su sangre, ahora que se abría la cincha del regazo familiar al que había estado aferrado hasta ese momento. Ahora que ascendía al más alto pedestal de su clase.

Fhârihur atendió para sí el paño ensangrentado ciñéndolo a su pecho, dio media vuelta, y lanzó su andar hacia la profundidad de la caverna. Sólo allí se sentía protegido. Sólo allí proliferaría su estirpe, sólo allí.

Mián Ros (quedan reservados todos los derechos sin permiso explícito del autor)

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21 comentarios:

Carolina dijo...

Hola querido amigo!
Quiero leer más, la intensidad del relato me atrapa y envuelve.
Si no, mi alma se acercará peligrosamente a "El Rescoldo de la Desesperación".
Precioso, Mian Ros, precioso.
Muchos besos.

Tessa dijo...

Hol MianRos!
Genial, pero me gustaria saber com sigue. Mientras lo leia me he sentido atraida hacia la fuerza del relato.

Besos,
Tessa

Cristina Puig dijo...

Sin duda un relato con muchísima fuerza y estilo. Me ha encantado y SÍ a mi tb me gustaría poder leer más, mi enhorabuena amigo. Saludos

Lola Mariné dijo...

¿Continuará?
Buen relato, intenso y bien contado.
Saludos.

B. Miosi dijo...

Bravo, Mián, me ha encantado este trozo. Espero poder leer un poco más, tu estilo es muy bueno, amigo.

Besos,
Blanca

Daniel DC dijo...

Mi estimado amigo Miguel,

Aunque pasé más de un mes bajo reposo médico, no dejé de pensar en mis amigos. Ahora que me reincorporo a mis labores, me encuentro con este magnífico relato.

Mantienes una carga de profundidad en la prosa y al mismo tiempo le insuflas poesía. Te felicito y comparto la opinión de los colegas: deseamos que continúe.

Un cordial abrazo,

Daniel DC

MiánRos dijo...

Hola Carolina,

Siento no poder ayudarte, pues de momento no tiene continuación. Este relato es un leve fragmento que surgió en un parón de la novela que estoy escribiendo. Lo que sí te puedo decir es que su localización realmente existe y la isla y la cueva se encuentran en el mapa del Latifundio Antiguo, el mundo de fantasía que creé para la trilogía de La Leyenda de Almaranthya, de este modo pienso que todas estas pequeñas historias van dando cuerpo, y de alguna manera, desarrollan el entendimiento y la forma de vida que se agita en El Latifundio Antiguo, paisajes, razas, personajes y costumbres.
Muchas gracias por tu comentario.

Besos.
Mián Ros




Hola Tessa,

Tengo que decirte lo mismo, es un relato corto pero no tiene continuación, al menos por el momento, aunque la isla y la cueva donde habitan Los Piélagos existe en el Latifundio Antiguo, todo dentro de la trilogía que estoy escribiendo del reino de Almaranthya.
Gracias por tu comentario.

Besos.
Mián Ros




Hola Cristina,

Un placer que te haya gustado. Jope, al final me veo escribiendo una continuación. Digamos que es una pequeña vena de la verdadera arteria que es La Leyenda de Almaranthya, la trilogía que estoy escribiendo (ando con el libro dos). Estas venas constituyen pasajes fuera del pedestal principal de Almaranthya, sin embargo enriquecen el Latifundio Antiguo: el mundo de fantasía donde se cuece la historia del joven Dhàniel y su querida madre, Iris.
Gracias de verdad por pasar.

Saludos.
Mián Ros




Hola, Lola,

No continúa. Es otro relato corto, por el momento, sin ánimo de ahondar mucho más allá pero que aumenta la ambientación de la trilogía de la Leyenda de Almaranthya que estoy escribiendo.
Saludos.
Mián Ros




Hola, Blanca,

Pues siento no poder ofrecerte continuación, el relato es así, no hay otra parte, al menos por ahora. Era una idea que surgió en un parón de la novela que estoy escribiendo, pero que sirve para que Fhârihur sea un personaje y una raza más del enriquecimiento de la fantasía que se mueve en la trilogía de La Leyenda de Almaranthya (estoy armando la segunda novela).

Besos,
Mián Ros




Hola Daniel,

Qué alegría saber de ti y encontrarte de nuevo por aquí, espero que estés totalmente recuperado.

Pues ya ves, se me ocurrió este relato en medio de un pequeño descanso de la novela de la pequeña Maco, la dejé allá en su querida Milán, y mira, salió este peculiar relato de Fhârihur, el cíclope, que llega para engrosar la ambientación de la trilogía de La Leyenda de Almaranthya, de este modo se puede comprender un poquito más las costumbres de las razas que habitan el enigmático Latifundio Antiguo, pero el núcleo de la historia no llega a rozar a Los Piélagos de las Cuevas, los cíclopes.

Gracias por tus palabras, amigo.

Saludos.
Mián Ros

Sergio G.Ros dijo...

Miguel, como los demás compañeros me ha gustado mucho el relato, lo considero muy bien escrito, e intenso, y en lo poco que he leído de tu estilo, denso con frase largas y profundas.
Te felicito, un abrazo.,

MiánRos dijo...

Hola Sergio,
Recibo tu felicitación.

Ahí vamos, enredando con las letras cuando hago algún parón con la novela de Immacolata. Gracias por dejar tu comentario.

Un abrazo, amigo.
Mián Ros

Emcharos dijo...

Muchas gracias por tus ánimos, amigo MiánRos, más ahora que son cuando más los necesito. :)

Un fuerte abrazo, compañero.

MiánRos dijo...

No hay de que, Encharos.
Cuando sientas que decaen los ánimos, escribe, quizá sea la mejor barrera contra el desaliento.

Un fuerte abrazo, compañero.
Mián Ros

Armando Rodera dijo...

Estupendo relato, MiánRos. Reconozco que no he leído nada de novela épica (tengo pendiente "El señor de los anillos", muerto de risa en mi estantería desde hace años. Lo sé, no tengo perdón de Dios)pero tu relato nos ha transmitido un trocito de tu alma, al impregnarlo con una fuerza y una determinación que nos hace querer seguir leyendo...

Así que ya sabes, igual tienes que retomar esa idea que tuviste en aquel día de relax.

Gracias por compartirlo con nosotros. Un abrazo.

MiánRos dijo...

Hola Armando,

Con palabras como las tuyas uno se estimula para seguir intentando mejorar cada día un poquito más.
Gracias por dejarte caer por aquí.

Saluditos, amigo.
Mián Ros

Emcharos dijo...

Gracias por tus siempre hermosas palabras, amigo Mián, de las que desde luego hay que sentarse para leer y aprender de ellas.
El mejor camino es el que va hacia delante, tienes toda la razón del mundo ;)

Un fuerte abrazo, compañero.

MiánRos dijo...

Gracias Emcharos,
Para qué estamos los amigos blogueros si no es para ayudarnos en los momentos más delicados. Ánimo y a seguir escribiendo.

Saludos.
Mián Ros

naTTs R dijo...

Hay mucho trabajo detras de este relato, Mián, se palpa. Al leer tus comentarios ya he visto que te has servido del marco de otra novela (corrigeme si me equivoco) para dar a luz a este relato. Lo que más me ha gustado es el ambiente fantástico que construyes, muy suyo, muy cerrado, en el que se entra pero no se sale hasta el final. Incluso me ha dado la sensación de pertenecer a una novela. ¡Qué imaginación tienes! Está muy pero que muy bien.

Abrazos, amigo.

PRINTOVA dijo...

Despúes de leer Almaranthya y estar deseando leer la siguiente parte, veo esto y no puedo más que sorprenderme del reino de Almaranthya y de las historias que esconde. En la segunda parte ¿Estas historias cobrarán más vida?
Un besote Mian.

MiánRos dijo...

Agradezco tus palabras, Natts.

Comentarios de este tipo, la verdad, que motivan para seguir en el camino de querer hacerlo cada día un poquito mejor.
Y sí, es cierto que hay mucho trabajo detrás de Fhârihur. La historia del Latifundio Antiguo, o lo que es lo mismo, La leyenda de Almaranthya, creo que ha sido, es y será un compromiso aceptado (además de maravilloso) en el que los relatos cortos se suceden paralelamente a la trilogía novelesca, y no sé si podré algún día darle final a los mismos y a la misma novela en sí, pues la fantasía que reside en el Latifundio Antiguo es ilimitada. Se me ocurren tantas cosas que hasta me estoy pensando si será más que una trilogía.

Un abrazo, amiga.
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hola, Printova,

Que estés esperando la segunda novela de Almaranthya para mí ya significa mucho. Otro empujoncito para no dormirme en los laureles, ya sabes, que son aulladores y fríos.
Cierto es, El Latifundio Antiguo esconde además de criaturas complejas, vivencias que pueden resultar extrañas y a la vez maravillosas.
Y en respuesta a tu pregunta: sí, algunas historias cobrarán más vida y alguna criatura incluida en los relatos cortos del Latifundio Antiguo formará parte de la trilogía de Almaranthya, seguro.
Gracias de nuevo por leer Almaranthya, El despertar.

Besos,
Mián Ros

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Mián te animo a que sigas poniéndonos más relatos de esta saga. ¡Qué recuerdos, cuando dibujaba guerreros de espada y brujería en las soporíferas clases del instituto!

Un saludo

MiánRos dijo...

Hola Blas,

Ja ja, es verdad. Amurallado detrás del "vigardo" de delante para que el profe no se "coscara ni media".

Pronto caerá algún que otro relato más en el blog sobre el Latifundio Antiguo, of course.

Nos leemos. Saludos.
Mián Ros