sábado, 19 de diciembre de 2009

¡Uf! Más carbón para Navidad

¡Uf! Cuando muchos están viendo llegar los días de permiso, revisando equipajes, comprando regalos y preparando el coche para viajar, un servidor está odiando la Navidad desde finales de noviembre, y no sabéis cuánto. Os explicaré por qué, y así de esta forma os hacéis una biografía rápida (de primeros auxilios), y descubrís a este pizpireta que soy yo, que se sienta (aunque sea a descansar y no por comodidad) y se dice llamar MiánRos.

(Las fotos corresponden al año 1995; arriba estoy en pleno currito; abajo está la valla terminada.)

Pues bien, tomo la primera persona...

Ahora soy trabajador de El Corte Inglés (después de quince años, ocupado entre botes de pintura y miles de colores y pinceles, rotulando vallas, lonas, coches y autobuses subiendo andamios arriba y abajo, y vinculado al gremio de la publicidad; el destino me ha llevado de nuevo a mis comienzos, ejerciendo como hombre ecológico de la fruta, cara al público, ¿quién me lo iba a decir?). Es una larga historia... solo espero que el azahar aún siga cambiando y me traslade de nuevo a mi lugar. Por el momento seguiré siendo el hombre ecológico... Y esto lleva implícito (en estas fechas) trabajar todos los domingos e incluso los días de máxima afluencia de clientes con doblajes de jornada y demás; otro ¡uf! ¡Qué quedará de mí, pasado el día de reyes...!

Pido al Supremo acabar sin contracturas y esas cosas por la desproporción de horas, Dios mío. Aunque mirándolo desde el punto de vista positivo es de agradecer que el gimnasio es gratis, algo es algo. De esta manera me mantengo en forma. No hace falta que salga a correr, con lo que uno se menea en el departamento es más que suficiente (miles de kilos, haceros a la idea). Aquí va otro ¡uf!

Luego llegan (las minucias varias) las horas de estar sentado en el ordenador escribiendo donde el óxido llega tras largo lapso anclado, alejado de sí mismo, ya sabéis... A partir de ahí es cuando el chirriar se hace notable, me levanto para traer otra botella de agua o ir al baño, las bielas rechinan durante el paseo como viejas refunfuñonas al perderse una apacible tarde de sol. Pero bueno, qué le vamos a hacer...

Este mes no podré escribir y atender el blog, comentarios y demás, como quisiera, o realmente me gustaría. ¡BUUAAHHhhhhhh...! ¡Vale! , me he pasado...

Prosigo; ejem...

Esto repercute en la novela que estoy escribiendo (lo siento por ella), tendré que pararla, al menos hasta la segunda semana de enero que terminan los domingos de apertura. No sé si aquí iría otro ¡uf!, bueno, ya está puesto.

También detendré el impulso de escribir algún que otro relato que vive en mí (¿que vive en mí!?¿y sin pagar?; creo que estos peregrinos se llaman ocupas), aparcaré la idea para cuando los periodos de ordenador sean más extensos y favorables y pueda desarrollar todo con cierta garantía (musas mías, ¡estáis despedidas! Podéis ir a cubrir otro pensamiento; ¡Ah! y gracias) Si alguien está necesitado seguro las encontraréis en el INEM; yo iría allí si me quedo sin trabajo. ¡Vamos!, digo yo. ¿Por qué van a ser distintas las musas?...

Dicho semejantes improperios, solo me queda señalar que me gustaría que las circunstancias se comportaran como yo suelo comportarme con ellas, más o menos bien. Pero de nada me vale, las circunstancias son las circunstancias, se suelen comportar como circunstancias. Sin embargo yo tengo una ligera idea de lo que ocurre. Creo que la culpa la tiene el gato negro que vive en el garaje del edificio donde duerme mi coche ¿Por qué se tiene que cruzar todos los días que tengo que salir? ¿Y por qué duerme en el capó cuando le viene en gana? No es que sea supersticioso pero... ya me mosquea, ¿o no es para estarlo? ¿Y a qué viene esto? pues veréis, entre tanta aceleración previa a las fiestas uno sigue recogiendo negativas; esta vez ha sido otra agencia la que me envió un e-mail diciendo que me alejaba mucho de lo que estaban buscando. Bueno, por lo menos tienen claro lo que están buscando, hay quien no sabe ni lo que está buscando... Y me pregunto yo, ¿qué estarán buscando? Tendrá algo que ver con la arqueología, tendrá la crisis buena culpa de lo que buscan...

En fin, más carbón por Navidad para MiánRos.

Dejando a un lado el pesimismo, no quiero cerrar esta entrada sin antes dar las gracias a todos los que me mostráis vuestro cariño y aliento en cada uno de los comentarios. No sabéis lo agradecido que estoy de que paséis por este humilde blog, un Cuartito de Estar donde podemos charlar y disfrutar de aquello que nos une: leer, escribir y exponer todo cuanto bulle en torno a este mundo maravilloso que es la literatura. Gracias.

Antes de que me vuelva meloso, corto aquí. Os dejo con este breve fragmento del inicio de mi novela Ángeles de Cartón. Espero sea de vuestro agrado.

Felices fiestas, AMIGOS.

ÁNGELES DE CARTÓN
1. Delirios (1/3)

La mujer parece cansada, y quizá lo esté. Sin embargo intenta no volver a huir de las primeras líneas del texto, sin atreverse a más.

Sólo un pestañeo acompaña la profunda inhalación donde dosifica el poco aire no afectado que aún perdura en la habitación, al tiempo que, posiblemente, su conciencia desmenuce un último recuerdo ya vivido, insensible, ojeando por el rabillo del ojo el descolorido gris del cielo que tapiza la ventana. Tal vez no sea ésta la razón que retiene su yo más íntimo la que le produce esa sensación de nostalgia, sino que medite sobre las primeras líneas del texto que acaba de leer y que le han llegado al corazón. Sea como fuere, se aleja del pliegue del cielo y vuelve al cuaderno y a esos primeros párrafos que ha llegado a memorizar, y como es lógico, no le hace falta volver a repetir para proseguir la lectura, aunque esta vez se compromete para sí a no parar. Y lee... pero, inconscientemente, lo vuelve a hacer desde el principio.

*** * * * * * * * * * * * *

Ha empezado a llover. Fiel a mis costumbres y a la tristeza que me abriga en estos días de media luz, me he puesto a escribir.

Era de esperar, todo mi engranaje ha arrancado, y como fruto, las líneas de mi compañero BIC aparecen sin pereza. Es una danza de pasos azulencos que surge como de un sueño y se alinea hermanada al papel frente a mis ojos. Son trazos elocuentes, sencillos y sinceros, y esculpen con la misma facilidad que respiro lo que guarda mi alma; espero al menos durar lo suficiente para darle un final digno a esta complejidad de formas que llamamos escritura.

*** * * * * * * * * * * * *

Por un segundo la emoción la supera y deja de leer. Se ha vuelto a fallar a sí misma, y lo sabe. Todo está demasiado reciente, y también lo sabe; y a pesar de que quiere ser fuerte, está a punto de cerrar el cuaderno y posponerlo, que no a olvidarlo. Sin embargo es prudente, pues sabe que todavía no está preparada para dominar sus sentimientos de lo que pueda llegar a leer; pero eso... también lo sabe.

No obstante, observa el texto y cree verle: escribiendo aquellas líneas en el rincón junto a la ventana, o sentado en la cama, acurrucado y sin hacer ruido; nunca lo hizo. Cinco segundos de reflexión donde toma la determinación que le falta, y sus ojos femeninos, tan cerca de la conmoción como lejos de la alegría, caen sobre lo escrito y se obliga a no parar... esta vez cree que no lo hará...

Y con una necesidad palpitante, continúa leyendo...

*** * * * * * * * * * * * *

Creo que es lunes, y por el trasiego y la forma de caminar que se respira en la calle es una hora punta, no me cabe duda. Inspiro y trato de filtrar la manifiesta agitación que registro; el olor que me invade es distinto, las ropas que percibo son distintas, y hasta la prisa que descubro es diferente al asomar la primera luz natural que hace añorar el fin de semana. Siempre ocurre lo mismo; lunes de resignación, rostros desanimados, posturas conformistas. Así es el mundo, lleno de lunes, y empieza a bullir uno de tantos.

Y yo, enfundado en el papel de indigente que yo mismo me he atribuido, me filtro en él como un autómata más, decorando el ajetreo de la calle. Husmeo, siento la temprana palpitación, y sé que es una agitación desmesurada de reiteradas actitudes anteriores. Prisas, a fin de cuentas, que no dejan de ser malas consejeras, como cierto día asimilé. Y es por ello que tengo un nuevo miedo incrustado, de que ni siquiera los consejeros de estos tiempos que corren son mejores que los de hace miles de años, ni yo el mejor escriba para contarlo en este humilde cuaderno de viaje que corrobora la corriente de este mundanal cauce que nos distrae.

No me considero un escritor, aunque emule las formas sobre estas hojas, es más bien un modo de mantener mis sentidos ocupados, o un no sé qué, que no puedo llegar a reprimir.

Por escribir... diré que estoy sentado, más que aburrido entre las grasas de este viejo ancestro y conglomerado Madrid donde intento respirar. Y mi improvisado y nuevo hogar, ay mi hogar; no es muy grande, pero tampoco pequeño... simplemente, es; y simplemente, me basta.

Pero para que no os hagáis una idea desacertada del lugar donde subsisto, debéis saber que es la entrada de un viejo caserón en ruinas, un portal imperfecto y deteriorado; y no hay más. Aunque una parte de mí está complacido puesto que este cúmulo de vigas sin paredes es efectivo y me cobija, sólo en parte, de las heladoras penurias que despierta el invierno. No obstante, me identifico con él, como si fuéramos dos veteranos supervivientes de los días. Él, apuntalado con esas tiesas pilastras de hierro donde se enroscan miles de tornillos que lo sustentan antes de ser reformado o derruido por completo. Y yo, con el mismo aspecto defectuoso, pero vestido de hombre, donde se enroscan miles de recuerdos que sustentan mi organismo. Sin ellos, toda mi estructura argumental se vendría abajo. Si bien, y no me cabe duda, ambos somos iguales: fiel reflejo de los bocados que da la vida, y esto sí que me importa y pienso que demasiado.

Es obvio. Un día amanecerá sin mí. Y peor aún, puesto que quizá en un mañana, al paso que vamos, amanecerá para nadie. (continuará)
(MiánRos) (Quedan reservados todos los derechos sin el consentimiento del autor)
* * * * * * * * *

14 comentarios:

Deusvolt dijo...

Hola, querido amigo. Lamento tu ausencia del ciberespacio durante un tiempo, de veras. No obstante, lo primero es lo primero. Al contrario que tú, la semana que viene cogeré unos días de vacaciones, que aprovecharé para estar con la familia, y para leer. No tengo perspectiva de escribir de momento, aunque ando barruntando algo...ya veremos. ME ha gustado mucho tu entrada, amigo: ¡así que se te dan bien los pinceles! Recuerdo, siendo un niño, haber visto un hombre pintando un gran mural en una vieja cochera. Era una valla publicitaria sobre Ron, creo. Me pareció muy hermoso.
Supongo que es una putada lo de la fruta, a todos nos toca torear en puestos que no nos agradan en esa vida laboral que nos ha tocado vivir, aunque ansiemos otra cosa, pero de nada sirve engordar la tristeza, ¿no?
Tu comienzo es muy introspectivo, con una prosa llena de lírica. Para decirte si me ha gustado o no tendría que tener más perspectiva, porque gustarme me ha gustado pero no sé dónde llevará esa novela tuya. ¿Qué tal una sinopsis? ¿O todavía es demasiado pronto?
En cualquier caso, no te desanimes mucho con las editoriales y agencias. Lo has definido muy bien: ¿saben lo que quieren?
Bueno, básicamente quieren pasta.
Yo, a menudo, no elijo lo que escribo, pero puedo, en el inicio, meditar sobre la idea que tiene que germinar, sin saber exactamente dónde me llevará. Quizá en el inicio podamos tener más opciones, ¿no?
Pero ¡qué se yo!, ¡si aún no he publicado!
En cualquier caso, querido amigo, te deseo una FELIZ NAVIDAD.
Escribes de p. madre, jo,jo.jo!!!

MiánRos dijo...

Qué suerte, Deusvolt. ¡Vacaciones! Que bien suena esa palabra ahora en estas fechas tan entrañables...
Yo para eso tengo que ganármelas, sobre todo, en estas horas previas a lo que se avecina; el gentío que acude en masa en busca de preparativos para las comidas y cenas y proveerse de regalos con los que corresponder (ya me han ocurrido escenas surrealista a tope, como para escribir medio libro).

Pues sí que me gustan los pinceles. De alguna manera he sido siempre una persona unida a los dibujos y los comics, inquieto en el mundo de la creatividad (de hecho tengo de mi época juvenil muchos tebeos realizados por mí). La fase en la que trabajé en la publicidad fue lo más cercano que estuve a lo que realmente me hubiera gustado hacer, para sentirme realizado, la verdad. No fueron años satisfactorios del todo; dibujar casas, pisos, logotipos, eslogan y millones de letras de diferente tipografía llegó a ser un tanto aburrido e insustancial para mi espíritu, dejando a un lado que era en cierta forma... “arte” (yo lo hacía por necesidad y lo veía tan normal; pese a que la gente que nos observaba alucinaba con nuestro trabajo). Alguno que otro nos dejó frases para la historia: “qué pinceles más buenos”.
En fin ahora toca ser ecológico, dado los tiempos que vienen no es un mal del que me pueda quejar del todo (lo bueno es que he dejado de respirar plomo y demás). Espero que pronto, El Corte Inglés me traslade al departamento de artística que es por lo que yo entré en esta empresa, hace casi siete años; aunque el segundo año de estar aquí ya me hicieron “la doce trece” y pienso que mi jefe no me dejará marchar de este departamento jamás... Y he aquí mi plan B, escribir (aunque no resultó de esta manera), difícil apuesta pero no imposible; soy consciente que no se puede vivir de esto a no ser que seas un superdotado con la pluma.

El fragmento de la novela que has leído es el comienzo de “Ángeles de Cartón”, es mi segundo original; quedó finalista (dentro de las diez mejores de doscientas y pico) en el concurso Bubok realizado por internet. La sinopsis está en el margen derecho del blog, e incluso he subido algún capítulo completo que está en la Cueva del Eskarkam o en este blog, pero en entradas anteriores; bueno, es por si sientes curiosidad por la novela, o me quieres aconsejar, o mandar a freír espárragos, ahora que los tengo en oferta, vaya...

Un abrazo, Sergio. Feliz Navidad. Disfruta de las horas de descanso; no hay mejor regalo que estar cerca de los tuyos durante estos días...

(No voy a desaparecer por completo del ciberespacio, sólo que estaré menos tiempo del que me gustaría, que será más bien poco.)

B. Miosi dijo...

Qué buena entrada, Mián, me gustan esas fotos con los enormes carteles, si pareces un Miguel Ángel preparando las paredes de la capila Sixtina, hijo, o más bien el consabido Leonardo con su última cena que casi quema, el cuadro, digo, no la cena.

Pues a todos nos toca en algún momento trabajar en algo para lo que pensamos que son los demás los que están preparados, pero si algo me ha quedado de tu experiencia es que desde ahora cuando vaya a comprar fruta a los almacenes, o a donde sea, miraré con mucho cuidado al que me atiende, tal vez sea un futuro Dan Brown ¡quién sabe! con tantas ideas como se deben tener en lugares así rodeado de gente de todo tipo.

Voy a leer los fragmentos que has dejado con calma, como acostumbro, los copio y los leo en casa. Después te cuento.

Un abrazo navideño!
Blanca

MiánRos dijo...

Hola, Blanca,

Pues no te creas que alguna vez no fue alguna valla un poco tostadita por arrimarla demasiado al fuego que montábamos (cuando había prisa, que era siempre), ya que la nave era fría como una nevera y carecía de calefacción (a veces pienso cómo podía sostener el pincel sin que resbalara de mis dedos).
Sobre la fruta ha sido todo un accidente... El Corte Inglés recibió mi currículo tras cerrar la empresa de publicidad por quiebra. Me llamaron enseguida pero mi sorpresa fue cuando en la entrevista me dijeron que era para entrar al departamento de perecederos al ver mis siete años de profesional en el mundo de cara al público. Entré por meter la cabeza en una empresa que te garantiza cierta tranquilidad y con la esperanza de traslado al departamento de artística. Me dijeron que una vez estuviera dentro no habría ningún problema de traslado, pero la cosa nunca fue así... y aquí sigo. Por otro lado no me quejo pues te llegas a acostumbrar, y como ventaja y bien dices, observo a los clientes y me empapo con sus aventuras, que no son pocas y de las que habría miles de libros para escribir; ocurren cosas surrealista que me dan ganas de llevarlas al papel... sin embargo, me falta tiempo... algún día quizá lo haré.
El fragmento corresponde a mi segunda novela, Ángeles de Cartón. Ya obtuvo un premio como finalista (entre los diez primeros) en el I certamen que realizó Bubok, una editorial que apoya a los noveles por internet.
Pienso que sacarás pocas conclusiones, es tan breve. No obstante, la sinopsis de la novela está, como le dije a Sergio, en el margen derecho y algún capitulo entero en mi otro blog; La Cueva del Eskarkam.

Otro abrazo para ti, Blanca.
Que pases unos felices días. Suerte con las ventas del Legado; ando enganchado con la enigmática figura de Hanussen.

Cristina Puig dijo...

Hola MiánRos,

A pesar de tener que trabajar y verte obligado a hacer un parón con la novela y con el blog, espero que disfrutes algo de las fiestas. A lo mejor tras este parón las musas llegan mucho más inspiradas y con más fuerza. Yo tb voy a leer con calma estos fragmentos en cuanto llegue a casa.
Un abrazo grande y Feliz Navidad

MiánRos dijo...

Hola, Cristina,

Las fiestas espero pasarlas en familia que es lo mejor que tenemos. Creo que cuando vuelva a abrir el archivo de la novela mis musas estarán (espero) deseosas de relanzarme para coger impulso y llevarme en bolandas hacia el final. Cuando llegue de currar haré alguna incursión a los blog; horas intempestivas, pero bueno, el mono es el mono...

Que pases buenas fiestas; un fuerte abrazo.

B. Miosi dijo...

Mian, he leído con atención Delirios, el primer capítulo de tu novela, y me ha gustado. Comprendo que es la hija la que lee un diario que dejó su padre, un hombre que vivía como un indigente porque quiso, tal vez en su afán de buscarla.

El diario que su hija lee pienso que relatará todo lo que tuvo que enfrentar para encontrarla, luego entonces, ella siente una carga de culpabilidad, que se pone de manifiesto al principio, cuando desea leer sin detenerse pero no puede hacerlo.

Supongo que a lo largo de la novela se sabrá qué pudo enfrentar este hombre, y el porqué de su afán, y que tendrá muy buenas razones, sospecho que a medida que él se va despojando de sus capas se da una transformación que va dejando plasmada por escrito.

Un tema original, hasta donde me imagino, claro, pues es lo que se deduce. Pero es una muestra de tu estilo, y de tu buen hacer con las letras.

Abrazos!
Blanca

MiánRos dijo...

Blanca, agradezco tu dedicación y el tiempo que empleas en los demás. Qué maja eres...

Es cierto que "el diario" es el motor de toda la novela; Champalám busca en las calles a su hija desaparecida tras recibir una señal; de esta manera se inmiscuye viviendo entre los indigentes para dar con ella; es consciente de que está allí, en cualquier callejón, quizá sola, esperándole; la necesita, se necesitan...

Referente a lo que te ha sugerido me hace gracia porque casi aciertas por completo... y he dicho casi; hay matices que se te escapan. Es evidente que con un fragmento tan pequeño del capítulo 1, poco se puede deducir, pero has pillado en líneas generales la trama del libro: la cantidad tan dispar de miedos que siente un hombre, y todos ellos retratados en un pequeño cuaderno de viaje.

A ver si se acaban las fiestas, y una vez pasado reyes, en el que volveré al horario normal, puedo volcarme de lleno a leer tu novela. Cuando la cojo por la noche, no llevo ni dos hojas cuando mis párpados dicen, "hasta aquí", y se pliegan, de puro agotamiento. Adelantarte que me está gustando el personaje de Hanussen.

Un abrazo fuerte. Gracias por leerme, Blanca.

Lola Mariné dijo...

Solo leer tus navidades me agoto.
Yo he estado de vacaciones, pero mañana se me acaba.
Espero que llegues entero a Reyes, jeje.
Animo que ya queda menos.

MiánRos dijo...

Gracias, Lola.

Al menos que hayas descansado y disfrutado, eso es lo más importante.
Je je, Reyes se ve a la vuelta de la esquina, es cierto, y sigo enterito aunque bastante cansado ya, la verdad.
Te felicito de nuevo por la inminente publicación de tu novela, qué bien...¿no?

Un abrazo.

Gemma dijo...

Quería dedicarte una pequeña y humilde poesía mia con todo el cariño del mundo:

SIÉNTATE A MI LADO

¡Ven, siéntate a mi lado!
Todo eso que ves,
el tiempo no lo ha borrado.

Cada día subo aquí,
a revivir mil recuerdos.

¡Ven, mira el horizonte!
no llores porque es bonito,
llora por verlo siempre.

¡Ven, siéntate a mi lado!
no busques explicaciones,
sólo siente el silencio
de todo lo que has logrado.

Grano a grano,
pedazos de sueños.
Día a día,
sellado por años.
¡Ven, vamos a recordarlos!

Gemma

A ese pincel del pasado que hoy es una pluma prodigiosa llamada Mianros.

MiánRos dijo...

De humilde nada; qué maravilla, hermanita. Tienes dotes para la poesía; vaya vaya...

No sabes la ilusión que me ha hecho leerla. Gracias a ti por dedicármela y por todos esos buenos momentos que hemos vivido, cómo olvidarlos.

Claro que me siento a tu lado, espera.

Ahí estoy, ¿me ves?

Yo ya te veo. Llegan tus recuerdos, íntegros... sí, me recogen y me llevan; abandono mi aguerrida envoltura de media vida.

Mi pelo se torna rubio, mis ropas menguan y volvemos a estar juntos, ¿lo ves? Vuelve a ser mágico... escondidos en esta felicidad intemporal. Aquí jamás podrá llegar el tiempo que lo consume todo. Juguemos de nuevo. Ahora, ahora que no hay prisa...

Besos a los tres.

PD: ja ja, "pluma prodigiosa llamada MiánRos", qué graciosa, hermanita; te lo agradezco de todo corazón. Dejémoslo en "Contador de Historias"; no me gusta mucho el término, Escritor (escondido en la palabra pluma), ni la dimensión que adquiere la palabra en sí.

B. Miosi dijo...

Mián, ves que hasta poemas te dedican. Pasé para decirte algo que es muy importante para mí: No sabes cómo agradezco que hayas comprado mi novela, pero me gustaría que la leyeses sin apuro, sin ese apuro de saber que yo sé que la estás leyendo. Léela, disfr+utala como un buen vino, despacio, con calma y en el momento apropiado.

Besos,
Blanca

MiánRos dijo...

No tienes por qué agradecer nada, Blanca. Para mí es un orgullo leerla; no tengo ningún apuro, tranquila. Lo único, como ya te comenté, es que estos días no dispongo de mucho tiempo. Sin embargo, cuando la cojo la estoy disfrutando, de veras que sí, y a la vez trato de aprender de tu soltura léxica (excelente); suelo leer despacio todos los libros (no solo el tuyo) interrogando la capacidad de cada escritor en sus revueltas sobre la trama jugando entre los difíciles verbos. Me gusta aventurar situaciones durante los capítulos, como si yo los hubiera escrito; a veces acierto, a veces me sorprende el autor, eso es lo mejor.

Este domingo día 10 acaba la locura de horas y festivos abiertos y todo vuelve a la normalidad para mí, espero ir cogiendo el hilo poco a poco. Retomar la escritura de mi novela y volver a la lectura como antes, y regresar al blog que está sesteando en exceso.

Un fuerte abrazo, Blanca.