miércoles, 2 de diciembre de 2009

HOY

Un saludo a los seguidores de Literatura Horizontal MiánRos.
Hoy traigo bajo el brazo uno de mis escritos excéntricos a golpe de diapasón. Tal vez rece algún día como estupidez o sea subrayado, de alguna manera, como liviana necesidad y entre sin previo aviso como materia de examen .

Bromas aparte, y es que cuando uno suelta el lastre que le ata a la realidad y deja libre al caprichoso pensamiento, surgen poco menos que, textos absurdos, o extraordinariamente absurdos, o mágicamente maravillosos dentro de la estupidez del instante, pero, al fin y al cabo, absurdos (sería alguna de las   definiciones); cuando leas el relato podrás escoger cualquiera de ellas, o tal vez añadas la tuya propia.

En fin, como iba diciendo antes de salirme de la calzada, cuando uno suelta la tensión del día y deja que fluya la esencia de aquella parte a la que denominamos interior, la cadencia de verbos se alinean y posicionan hasta quedar dispuestos. Al levantar la cabeza y comenzar a leer, el resultado que se distingue es un compendio de letras legibles (que no entendibles en su contexto, en este caso que nos atañe), y hasta podría llamarse al término, Relato. Así nació, HOY (en el paréntesis de unas horas de descanso que me tomé tras la novela que estoy escribiendo).

HOY, es un pensamiento que emergió desde la zona más oscura de mi alma. Un Niñorelato hogaño y extraño que vivirá (espero) muy pronto dentro de ti.

Está sin cortes, tal y como mis dedos impulsaron las teclas de cuanto pasó en ese momento por mi cabeza.

Espero que NO te guste, si no, HOY, estará dispuesto a perdurar, lejos de mí, para siempre.

* * * * * * * *
HOY


Si algo he aprendido Hoy, es a mantenerme al margen. Al margen de Mañana, que preñará otro Hoy cuando se acerque. Margen disfrazado si la distancia que lo separada de uno se desliga del filo. Filo de la incipiente piel, mi piel. Piel que lleva el riesgo. Riesgo de tropiezo. Riesgo de alcanzar a no sentirse. Y cuando pronuncio “no sentirse”, mi voz se llena de palabra. ¿Quién no se ha llegado a no sentir alguna vez? No ver el Hoy que traerá el mañana. La mañana de millones de mañanas que se acercan sin dolor. Y, sin embargo, lo hay, hay dolor, y siempre imaginado.


Al contrario que la Luz, que viaja. Ella surge, se eleva, baja y después se va. Pero vuelve, siempre vuelve, y lo hace sin dolor.

En cambio yo, tomo impulso, casi necesario, avanzo y voy, a veces con dolor, a veces no, pero siempre voy, aunque descanso; del mismo modo que descanso cuando no voy, pero voy, nunca vuelvo. El día que vuelva será para nunca más volver a ir.

Y he aquí la encrucijada, y yo ahí clavado en ella. En ocasiones distraído. En ocasiones dispuesto más que aburrido, pero ahí, pétreo y fiel. Y firmaría incluso que curioso, tanto o más que un vigilante, como lo fueron y serán las Cosas que desde su perseverante posición se atrevieron y se atreven a observarnos. Y, por tanto, nos juzgan, acaso el paso por ejecutar, que no el ejecutado, ya olvidado y sin enmienda.

Y yo, ufano, arrogante por cobarde necesidad Hoy, o cobarde por accidente acaso en otro Hoy. Abrigado y hasta remangado. Dispuesto a no estarlo. Indispuesto pretexto a estar dispuesto a hacer algo pequeño que se vea grande, o grande que se vea maravillosamente pequeño, quién sabe; me conformo con que el tamaño adquirido levante sombra, sombra bienvenida y requerida.

Eso sí, calzado con hormas de Calma y vestido de falsa Prisa. ¿Quién desea correr?

Ya perdí un zapato entonces, no pretendo arriesgar el otro; las prisas son para los jóvenes, como los jóvenes son para las prisas. La Calma no será Calma si es asaltada por la Prisa. Y no es Prisa, sino Calma, la que preciso. Ya caminé a ciegas sin camino, corriendo por vivir.

Si algo he aprendido, ha sido Hoy. Camino sobre el camino. Camino sin camino. Cadencia repetida que acompañó mi crecer, el amanecer. Y así será también Hoy, cuajado por la luz de la mañana.

Y hoy cargo sobre mí, otro HOY. Y ahí va o voy, mi yo y HOY, uno sobre otro, y otro sobre uno, formando un dejo divertido. Pero mi dejo no es dejo cuando dejo a lo lejos el margen y veo El Bote. Ahí viene, o va. Tal vez si va, lo coja, si viene, no; no preciso venir, sino ir. El Bote. Es de larga proa. Descubro gestos perfilados de rimel descorrido; labios apretados en rictus doloridos, afónicas arrugas que se niegan a morir.

El Bote. No siempre se arrima lo necesario, ni necesario es o será siempre que se arrima; pero esta vez lo hace, como tantas veces. Y heme aquí visto desde allí; y siento que me ve. Enfila la orilla, mi orilla. El margen de todos los márgenes. Y va... no viene. Y hay dolor, y no lo hay...

Y, sin embargo, si algo he aprendido, ha sido Hoy.

MiánRos (quedan reservados todos los derechos sin permiso de su autor)

Pido perdón por el tiempo que os he robado.
Id y marchar a enredar (sin descolocar, por favor) con cosas más productivas.

UN ABRAZO A TODOS.

4 comentarios:

Deusvolt dijo...

Si te soy sincero, querido amigo, he hecho un pequeño alto en la revisión de mi manuscrito y me has descolocado. Yo que ufano quería darme un tiempo de relax y voy me encuentro esta reflexión tuya, que aún siendo escrita a vuelapluma, es profunda e intrigante. Te confieso que no he entendido mucho, pero es que no ando yo ahora mismo para grandes reflexiones. Tienes una prosa poética, o unos versos muy prosaicos, si es correcta dicha expresión, pues lo desconozco.
Quizá mañana, que no Hoy lo lea con más calmar, ja,ja.. Una entrada curiosa, y enrevesada, pero hermosa al fin y al cabo.
Saludos.
P.D. No me hagas ni p. caso, je,je..¡Que estoy embotado!

MiánRos dijo...

Bienvenido, Sergio,

Curiosa y enrevesada, vale. Pero ¿hermosa? Mira que le vas a dar cobertura a mi parte excéntrica y se lo va a creer y, seguramente, hecho un gallito armará un libro de relatos desde la zona más oculta de la mente, ¡por Dios que escándalo!

Fíjate que dije que NO, no quiero que guste; ¡eres desobediente Deusvolt!

Vive el HOY, Mañana es mera ciencia ficción...

Gracias por tus comentarios, amigo, vuelve cuando quieras. A ver que queda de mí cuando lo hagas...

Cuídate.

B. Miosi dijo...

Mián, es a lo que me refería cuando hice la comparación. tu estilo irreverente, ese desplegar de pensamientos envueltos en palabras, es como meterse en tu mente y mirar a través de tus ojos tratando de dilucidar por qué incitas al lector. Porque no hay duda de que lo tuyo es sacudir de la somnolencia al que trata de encontrar un texto ortodoxo, clásico, aristotélico. Ese Hoy con mayúsculas, ese Hoy que deseas vivir y que después vendrá convertido en otro Hoy porque la palabra mañana fue un invento de algún ocioso porque mañana no existe sino en la imaginación, y es la pura verdad, ese Hoy, te llega sin que esperes mañana. Así es.

Un cordial saludo, y gracias por apsar por mi blog y dejar tu opinión.

Blanca

MiánRos dijo...

Un placer, Blanca,
Salvando las distancias con Samuel Beckett, me hago una idea de lo que quieres decirme con la similitud y aproximación en las formas y escritura que te sugiere mi estilo con dicho escritor.

Pienso que estudiarse a uno mismo es el gran master de la vida; y un gran reto para el que hay que adoptar aplomo, serenidad y valentía, por decirlo de alguna manera. Cuando uno llega a enfocarse así mismo, con sus equivocaciones y virtudes (y vislumbra o halla, después del tiempo, una mínima parte del intrincado e infinito mundo de nuestro pensamiento), quizá entonces lleguemos a comprender a los (o a lo) que nos rodea/n un poquito mejor.

Encantado que pases por el Blog, gracias.
Un fuerte abrazo.