lunes, 23 de noviembre de 2009

DE IMPERATIVO IMPRUDENTE

"Este argumento ya lo habías presentido."
─¿Quién ha dicho eso?
"¡Vamos!, reconoces de sobra mi voz. Si no te conociera diría que te gusta el protagonismo."
─Y así es, huyo de él como los vampiros lo hacen de la luz del sol.
"Endémico modesto."
─Te agradecería que me dejaras un rato tranquilo. Sabes que me molesta cuando invades mi área de flotación.
"Cazo tu mensaje. Pero sé que la incomodidad te zarandea sobremanera en este mismo instante; no quiero que te hundas..."
─Ni pienso hacerlo. ¿Qué quieres?
"¿Ves?, no suelo fallar. Tu propia voz agita las aguas que lindan tu reposo. Has llevado un pretérito casi perfecto, llevas un presente imperativo imprudente (eres terco); de ese modo, te vislumbro a todas luces un futuro inseguro y problemático. Pese a todo, te diré lo que siempre te he dicho: no quiero nada, sabes que estoy exclusivamente para ayudarte, que permanezco a la espera; cuando reclames mis servicios, aquí estaré; cuando no lo hagas, también; y aun cuando reniegues de mí, seguiré estando."
─¡Vamos!, todas tus intervenciones llevan algún fundamento, pregunta ya; ¡dispara y déjame!, hay momentos que es mejor estar en paz consigo mismo, recostado entre el silencio. Hasta tú necesitas de esos momentos. Si tanto me conoces habrás podido captar que ahora no preciso almohadones donde reposar mi rigidez, ni siquiera es bienvenida tu acústica pues alteras la armonía que preciso. Cuando intervienes siempre es por algo...
"Así es. Y mi pregunta nos lleva al principio: este argumento ya lo habías presentido ¿cierto?"
─¿Por qué vuelves a empezar?, ¡acaba!
"La agitación descubre el estado de ánimo mostrando tu pesar, que no es otro que lo efímero que es el placer."
─Correcto.
>Esta mañana un compañero de trabajo me ha parado un segundo, dispuesto a contarme cosas; desde ese momento ha despertado una satisfacción que andaba dormida en algún lugar de mi alma; su hijo, de unos veinte años ha terminado de leer mi novela, La Leyenda de Almaranthya, y me ha felicitado en su nombre de un modo sorprendente, todo él sumido en un gesto de satisfacción como si la hubiera leído el mismo, "Le ha encantado ─me ha dicho─. ¿Tienes terminada la segunda parte? Está deseando continuar la aventura; has dejado muchas cosas en lo mejor. (Pero eso no es todo) Mi hijo le ha pasado el libro a un amigo suyo que también lo ha leído y le ha gustado mucho... Ya tienes unos seguidores para la saga..."
"Ha sido hermoso."
─Mientras ha durado la conversación con él y hasta que he llegado a casa, sí, no lo voy a negar.
"Ahí es cuando sientes que tu trabajo se ve recompensado ¿no?"
─Así es; tal vez lo demás carezca de importancia; esa fue una de las principales misiones que me propuse al comenzar a escribir la novela.
"¿Qué ha pasado después para que te muestres un tanto desmoralizado?"
─Poca cosa, o mejor debiera decir que, muchas cosas, sobre todo fuertes sacudidas en la zona que no podéis ver; aunque sólo ha sido un repentino empujón en realidad. Pero qué te voy a contar que tú no sepas. Una vez en casa y según he terminado de comer, he abierto el correo, como suelo hacer casi todos lo días. Al instante, imagínate, tan rápido como cae un vaso de agua al suelo, ¡zas!, el primer mensaje que he leído ha derramado la alegría acumulada durante la mañana; la imagen de mi compañero y el imaginado entusiasmo de mis jóvenes lectores se ha caído a plomo ante mis pies.
>Era el correo de un agente literario, el cual no citaré su nombre (quien quiera publicidad que la pague), exponiendo cuatro míseras frases prediseñadas: "Lamento comunicarle que de momento, y por un tiempo indefinido, no voy a ampliar mi lista de autores pues he comenzado a representar editoriales españolas en el extranjero y viceversa, y no podría dedicarme como es debido a ambas cosas. Agradeciéndole la confianza depositada en mi Agencia, le deseo el mayor éxito en la publicación de su obra."
"Entiendo tu desazón."
─Creo que razonas incluso mejor que yo.
Silencio.
"¿Te dejo sólo?"
─Sí, será lo mejor. No obstante, no quiero que pienses que estoy desmoralizado, y aún menos, hundido; sé que el agente literario ni siquiera ha leído un párrafo del original; me hago cargo y soy consciente del atasco que deben de tener (no han transcurrido siquiera cuatro semanas desde que envié la carta de presentación con los dos capítulos de mi original anexados), pero no importa, hay tantos lectores como días, tantas opiniones como instantes por venir.
Silencio.
─Ah, espera. Antes de que te vayas quiero darte las gracias. Eres un punto donde poder acudir; mi yo fantasma que falla y aprende conmigo.
"No me des las gracias. Sólo piensa en lo que vas a hacer a partir de este momento."
─¿Tú qué crees?
"Pues si no te conociera, quizá harías cualquier cosa, a saber. Pero como te conozco, diría que vas a escribir."
Silencio.
"Bueno, entonces no te entorpezco más."
Media sonrisa sigilosa.
─Voy a tomar un café. ¿Ves?, ni siquiera tú me conoces...
Silencio.

MiánRos

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Se me olvidaba deciros (¡vaya cabeza la mía!), que he abierto un blog paralelo con la única finalidad de exponer parte de mis escritos: relatos reales y ficticios, prólogos, microrrelatos y capítulos de originales. Está en pleno montaje pero ya se puede acceder. Pienso ir subiendo poco a poco más archivos para engordar el estómago de La Cueva del Eskarkam.

Espero que paséis momentos agradables a todos los que os apetezca entrar y leer en la Cueva (es atípica pero cómoda y confortable).

UN ABRAZO A LOS SEGUIDORES DE LITERATURA HORIZONTAL.

MiánRos

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8 comentarios:

Deusvolt dijo...

¡Jo, qué buena la entrada, MiánRos! ¡Cómo la he disfrutado, ja,ja! ¿Sabes? Podría decir exáctamente qué agencia hizo tal respuesta, pues, como sabes, tengo en mi haber unas cuantas y he desarrollado el lastimoso arte de poder distinguirlas (qué más quisiera yo no tenerlo, je,je..).
Pues lo dicho, una entrada memorable, o dicho en plata, que me ha gustado un huevo.
Un abrazo.

P.D. Pasaré por tu otro blog en cuanto tenga un poquillo de tiempo.

MiánRos dijo...

Ja ja, Sergio, buen arte ese tuyo de averiguar que agencia o editorial es, con tan solo leer la carta que presentan por respuesta (seguro que sabes cual me escribió). ¿A ver si eres mago y puedes explotar algo por ahí? Háztelo mirar, no vayas a desperdiciar cosa semejante; eso sí, no te pongas Harry ni nada parecido, pensarían las malas lenguas en plagios y chismes similares.
Hablando en serio, qué te voy a contar para sorprenderte sobre cartas, email y excusas que remiten las editoriales y agentes que tú no hayas pasado ya.
En fin, gracias por tu comentario, Ha sido un placer, honesto de verdad, que te haya gustado la entrada.

Sigamos a lo nuestro. ¿? ¿Qué era lo nuestro? ¡Vaya cabeza!

Knabe Mit Koffer dijo...

Los agentes literarios no tienen ni p#ta idea de lo que es la literatura... lo único que buscan ahora son historias de vampiros porque es lo que manda el mercado, ¡pues que escriban su propia historia de mi@rda esos chupa-sangres-hijos-de-p#/"!

Abandona ya el sueño Mián... la realidad también bonita a su manera, fíjate en ese crio que ha leido tu novela y le ha entusiasmado. Eso es lo mejor.

No puedes culpar a tus padres por mentirte cuando te hicieron creer que los reyes magos existian, dales las gracias por preservar tu ilusión durante todo ese tiempo... porque es bonito que alguien por ahí se preocupe por alimentar tus sueños.

Un abrazo.

MiánRos dijo...

Hola, Koffer,
Sería difícil abandonar el sueño, y dudo si algún día lo haga. Estoy a este lado, viviendo en el No; terminaré otra novela, y la enviaré, y me traerá seguramente otro No, y lo mismo ocurrirá con la siguiente. ¿Pero y si el día menos pensado viene arrastrando un maravilloso y enorme Sí? El No ya lo tengo, ¿qué más puedo perder ahora?
Me gusta tu franca opinión, y sé hacia dónde diriges tus gritos. Sin embargo pienso que los agentes no es que no entiendan de literatura, sino todo lo contrario, son demasiado listos y se valen de ello, de ese modo recogen de la lluvia que les chorrea a diario lo que necesitan en ese preciso momento. A veces no es la calidad lo que buscan sino género, ya sea de una u otra manera; la calidad ya se encargarán ellos de pulirla. La feria de Frankfurt nos traerá más firmas de vampiros... ¡Preparémonos estas navidades con estacas y ajos!

Un saludo y gracias por pasar por el blog.

B. Miosi dijo...

Mián:

Acabo de leer tu experiencia y ¿sabes? me ha parecido estar leyendo a Samuel Beckett, un escritor que escribía como si conversara consigo mismo. Y cuando hago la comparación la hago con todo respeto por tu manera impecable de escribir. Próximamente colgaré una entrada acerca de él y comprenderás mejor por qué lo asocio contigo.

Lo que me queda decirte es que sigas escribiendo, que ese placer no te lo quitará nadie, ya verás que en el momento menos pensado tendrás una respuesta positiva.

Buena idea la de exponer al público tus relatos, de lo contrario ¿cómo te podrían conocer?

Un abrazo!
Blanca

MiánRos dijo...

Blanca, no sabes cuánto bien me haces con tus palabras. Agradezco que pienses de forma positiva respecto a la forma que tengo de escribir. Soy "inverbo" pero con ganas de mejorar.

Perdona mi ignorancia pero desconozco a Samuel Beckett, y tanto o más, sus libros. Hablar con uno mismo a veces es una fórmula de escape (hay quien pensará que el que actúa así es porque está loco, o cerca de estarlo) pero a mí me va bien; liberar tensión con mi yo fantasma me hace replantearme qué medida tomar, o cuál no. De hecho, mi mujer cuando leyó la entrada me preguntó que si me encontraba bien, que si estaba pasando algún bache, un mal momento.

Desde mi posición es obvio que no, pero al exterior, quizá, y aunque parezca decaído, no quiero que parezca una cosa que no es. La vida que se mueve a mi alrededor no puede ser más satisfactoria, y si me quejara, sería de vicio.

Tengo una hija preciosa a la que adoro, y a la que dediqué mi primera novela. Sólo espero que un día se tumbe en la cama y la lea, y disfrute, tanto como yo lo hice escribiéndosela. La única pega de este mundo que nos ha tocado vivir, y como cuento en la entrada, es lo corto que resultan los momentos bonitos, de plena dicha. A veces son meros chispazos, esbozos de querer ser algo grande pero que se diluyen por arte de magia antes de aparecer. Y cuando quieres gozar de ellos, ya han quedado atrás; la satisfacción es mala compañera del presente, siempre queda ligada al recuerdo, y ese placer con el tiempo se hace incluso, mayor y más brillante.

Gracias Blanca por visitar este blog, tu blog. Estaré atento a tu entrada sobre Samuel Beckett.

P.D: compré en el Corte Inglés donde trabajo tu libro, El legado, la hija de Hitler. Ya he empezado a leerlo. Y, aunque llevo pocas páginas, arrastras de forma prometedora al lector a no parar; me gusta. Ya te contaré.

Daniel DC dijo...

Hola Miguel,

Tras analizar la voz interna que mueve tus fibras, te doy mi más sincera opinión como lector profesional: tienes el potencial te convertirte en un extraordinario escritor; sólo debes solventar algunos detalles en la prosa.

Si deseas, te puedo dar consejos en privado; así practicarás y pulirás tu obras.

Te recomiendo que abras cuenta en facebook; portal de relaciones públicas número 1 del planeta. Allí me consigues bajo mi nombre: Daniel De Cordova.

De ese punto en adelante, nos contactamos en mensajería privada y te presto la ayuda necesaria como lo hago con otros colegas.

Un cordial abrazo,

Daniel DC

MiánRos dijo...

Ante todo, gracias, Daniel.

Llevo desde el año 2006 escribiendo, no es mucho, y lo hice casi por accidente pues había olvidado, o mejor dicho, había apartado de mi lado el placer al que estuve vinculado desde pequeño (sólo como afición, como ahora), que era la literatura gráfica, la cual me llevó un año el curso que estudié, después de sacarme el graduado; de eso hace más de 25 años. Sin embargo, nunca es tarde para retomar lo que una vez empecé; aunque en este caso no sea dibujando, pero sí creando. Y dispuesto, por qué no, como un niño embelesado al que le cuentan un cuento todo cuanto me tengas que decir, aconsejar y corregir; siempre es de agradecer el esfuerzo que haces por los demás; impagable.
Por cierto, hace unos días abrí una cuenta en facebook; te buscaré.
Mi correo personal es:
lomat40@wanadoo.es
Estaré deseando escuchar tus sabios consejos, de verdad que sí, Daniel.

Un fuerte abrazo.