jueves, 9 de julio de 2009

DISCREPO DE MI PROPIO YO. Cada vez que entraba en el Blog sentía que me faltaba algo, que todo cuanto había creado y subido al servidor no se ajustaba a la necesidad para la que había sido creado este sitio verdaderamente. Este cuadrangular parpadeo de luz y lo que en él se podía leer, era bastante fiel a lo que mi mente había imaginado alguna vez. Pero no, no podía engañar a mi subconsciente, que trabajaba incluso después de haber hundido la tecla de salir. Seguramente el fallo radicaba en algo no visible que no acertaba a dilucidar, pero... ¿el qué? El misterio se repetía cada vez que accedía de nuevo al Blog; una termita me iba carcomiendo poco a poco, terriblemente inapreciable.
Cobijado en la sombra pícara de un “dejarme llevar”, sabía que era una cuestión meramente de paciencia. Y así se ha manifestado mi pesar, puesto que he necesitado el cúmulo de muchas semanas para darme cuenta del rumor que rasgaba la pupila de mis ojos y la apetencia que necesitaba mi espíritu para culminar el orden que reclamaba mi conciencia. Y por fin, caí en la cuenta de la carencia con la que me había infectado... Y si la razón del Blog era, de alguna manera, promocionar mis novelas, principalmente, ¿dónde diablos estaban éstas?
Ahí, radicaba la eterna incomprensión y el dolor y la flojedad que me seguían.

¡De acuerdo! Sé que hay un enlace para acceder a mis novelas en el Blog, pero creo que no es equiparable a la fuerza que alcanzan las carátulas al verlas nada más ingresar en el sitio.
Dicho esto, no hace falta que os las presente, ya que las estaréis viendo debajo de este mismo texto.
Para los que ya las conocíais, pues nada: caminar y enredar donde queráis, pero no mucho.
Siento que el vacío de mi conciencia parece restañado... ¿o quizá no?... Lo dejaré por hoy... sí, al menos por hoy.

Mira si me conoceré bien,
que llevo toda la vida soportándome.
MiánRos


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La Leyenda de Almaranthya.

1. El despertar.
Esta novela es la que me abrió el camino a la escritura. Quiso ser un pequeño “cuentoaventura” infantil que empecé a escribir a mi hija, puesto que ella andaba por aquel entonces leyendo a Harry Potter y El cáliz de fuego.
Todo empezó una noche, con la musa escapando por mis ojos, aquélla, que me brindó tantos momentos cuando dibujaba comics. Pues bien, le dije a mi hija: “¿quieres que te escriba yo una aventura de fantasía?" Ella no me dijo, ni que sí, ni que no... Pero lo que pareció empezar como un pequeño cuento, acabó en mi mente como una trilogía que podía resultar maravillosa. Y, como si fuera lo más sencillo del mundo, después de aquella noche, me puse en marcha... Anotaciones, mapas, runas de antiguos lenguajes Célicos, nombres, razas, bestias inimaginables, reinos imposibles y un sin fin de pasajes que vinieron a mi mente... ¡Válgame, Señor! Ya no había vuelta atrás... Tenía la aguja, tenía el hilo y, sobre todo, las ganas de trabajar. Pero para mí había algo aún más importante que todo eso, el lector más preciado estaría esperando el resultado final de mi trabajo; mi hija. Sólo había que encontrar la prenda donde trabajar, y la encontré...
Y me puse a escribir...


La Leyenda de Almaranthya es el inicio de los júbilos y prejuicios del Latifundio Antiguo; lugar donde se remueve la historia. Es un mundo donde lo irreal llega a ser sencillo, y lo real incomprensiblemente comprometido y arcano. En él viven magos que se pasean como siervos, y personas que se esconden bajo capas con un poder mayor que el de la magia. Alcanzarás una zona ilimitada junto a las criaturas más extrañas que hayas podido imaginar. Te arrastrarán al Dédalo de la Aventura de la cual, amigo mío, una vez inmerso, ya no podrás escapar.

No hace falta creer. No hace falta ilusión. Simplemente y, a voluntad propia, como lo hace todo el que llega hasta aquí, empiezas a formar parte de la Leyenda. Sólo por eso, tu conciencia está salpicada con la Esencia de Almaranthya. No busques la entrada por donde llegaste, pues el dios Naghúm la ha borrado... y aun si aciertas a encontrarla y consigues escapar... el remordimiento te seguirá allá donde vayas... tenlo presente antes de salir.

Bueno, aparte de lo que habéis leído y como novedad y avance, deciros, que la segunda parte de Almaranthya, que lleva como título: Interludio, está en marcha. Llevo escrito trece capítulos que abarcan una duración de ciento noventa y cuatro páginas hasta el momento. Os podéis figurar que la novela la tengo parada, obviamente, pues estoy volcado con la obra, La caja de pinceles, que quiero presentar en algún concurso otoñal.

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ÁNGELES DE CARTÓN. Es el título de mi segunda novela. No sabría explicaros como surgió la historia realmente en mi cabeza. Lo que sí recuerdo es que tenía muy claro que debía de ser totalmente distinta a Almaranthya, ya que la razón era presentarla en algún concurso -no fantástico- para darme a conocer, renegando de mi mayor placer y dándole la espalda a la fantasía. La obra ha sido finalista entre las veinte mejores del primer certamen literario que ofrecía Bubok por internet; me consuela en gran medida, pues para ser un principiante me llenó de ilusión ver mi nombre entre los mejores. Y, a sabiendas que era mi segundo trabajo, y que, os podéis figurar, que la escritura ha llegado a mí un tanto tarde, por decirlo de alguna manera.

Pese a la rareza que sentía inicialmente al escribir Ángeles de cartón, los personajes me animaron día tras día para que no los abandonara. Y no lo hice, fiel a mi paciencia viví junto a ellos, pasase lo que pasase. De ese modo, la chispa saltó y prendió en llama, la cual terminó por encender una escalofriante hoguera de placentera ascua como resultado de la historia. Ésta se retuerce una y otra vez sobre sí misma, trasroscada trama que hay que saber resolver para llegar a comprender...


“Ángeles de cartón”. Es el grito de un pensamiento, manifestado desde la zona más oscura de la mente. El temor de un hombre a afrontar los miedos que agarrotan su conciencia.

Miedo: perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o mal que realmente amenaza o se finge en la imaginación.

El hombre está lleno de miedos. Champalám lo sabe y es consciente de ello, como cualquiera de nosotros. Pero sólo él chocará contra su destino en esta intrincada historia, donde revelará, en un pequeño diario, todas y cada una de sus desagradables emociones bajo el fuerte shock en el que está inmerso tras el brutal accidente de coche sufrido junto a la pequeña Ángela, su hija de cuatro años de edad.

La carga emocional a perderla le transporta a un mundo incómodo y solitario, donde todo se confunde y desordena hasta límites insospechados, y donde encontrar la verdad ligada a la muerte, puede resultar la única salida.

Quién ha dicho que no se puede morir dos veces...

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4 comentarios:

Knabe Mit Koffer dijo...

Oye Mián, yo quiero un Angeles de esos. Este verano no pienso escribir y necesitaré lecturas para llenar el tiempo mientras mi parienta ve la tele. Pásame tu dirección de correo y te doy los datos para que me la envíes ¿o está en Bubok?

MiánRos dijo...

Bueno, llevo muchas horas lejos del ordenador, sorry; el finde es lo que tiene.
Gracias por el interés de una de mis novelas. Efectivamente, se pueden encontrar ambos libros en Bubok, sólo tienes que cliquear en las carátulas del Blog y accedes a la zona de compra; Ángeles de Cartón tiene un precio de 11,78 €, impuestos y gastos de envío no incluido. Se me ocurre, como yo quiero un Zayin, aunque anda un pelín más caro que "Ángeles", creo que podríamos intercambiar los libros. O si no quisiéramos estar malgastando el dinero en gastos de envío e impuestos, nos pasomos el pdf por correo.
Eso ya como quieras.

lomat40@wanadoo.es

Sany dijo...

Este blog tiene gancho jaja, tanto que he decidido leer lo más que pueda de las entradas y comentarios para ponerme al día. Me gustó y sorprendió mucho Ángeles de cartón. Para nada imaginaba el final y me impactó bastante. Los relatos cortos están bien, pero yo soy más de libro con mucha descripción, capítulos, partes, etc. (estilo el Señor de los anillos). Así que date prisa y termina todas las historias que tienes a medias que quiero leerlas, ya soy tu fan incondicional. Y por favor sigue compartiendo tus frases que son muy buenas. Gracias por este blog.

MiánRos dijo...

Gracias Sany, eres un cielo.

Me encata eso de fan incondicional, je,je; qué bueno.

Pasa, coge un buen sitio en el sofá y lee (la suerte es poder hacerlo todas las veces que quieras), la finalidad del blog es esa.

Gracias por dejar tus sensaciones, no sabes cuánto me ayudan.

Un fuerte abrazo.