lunes, 15 de junio de 2009

LA JOVEN DE LA PERLA. Este es el título de la última novela que he leído. Empecé sin mucho convencimiento, casi por casualidad, y sin embargo, la historia que en ella se cuenta me fue arrastrando por su sencillez hasta verme andando por Delft (Holanda), e incluso, sentir el pálpito de estar en el mil seiscientos sesenta y cuatro junto a Griet, la joven sirvienta que entró a trabajar en la casa del pintor holandés Johannes Vermeer, y en la que recae el peso de la trama. Al cabo de los años, Vermeer se ve obligado a pintar a Griet, ataviada con un turbante y un pendiente de perla, los cuales la alejan de parecer una simple sirvienta. En el lienzo, Vermeer desarrolla unas pinceladas perfectas dejando un foco donde mirar, “la perla”, una mirada enigmática y unos labios modelados de tristeza; el conjunto en sí, conmoverá al mundo años después. La obra es conocida también como la “Mona Lisa holandesa”.
La novela, ficticia obviamente, ya que se conoce bien poco sobre el pintor Johannes Vermeer, tiene no obstante un encanto especial, donde se remueve y confunde la admiración con el amor de la sirvienta por su señor.
Es un libro entrañable, os lo recomiendo. Es de la escritora, Tracy Chevalier.
La versión llevada al cine obtuvo dos nominaciones a los globos de oro. El papel de Griet, la joven sirvienta, lo interpreta la actriz, Scarlett Johansson.

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